Inicio Entrevistas -Portada- Vivian Fernández de Torrijos

Vivian Fernández de Torrijos

Vivian

ENTUSIASTA.

“Las mujeres fuertes, también nos derrumbamos, lo que pasa es que no hacemos ruido”.

Conversar con esta mujer extraordinaria en la calidez de su hogar, en Panamá, es un ejercicio de armonía espiritual que te deja la sensación que aún hay muchas personas valiosas, dejando un legado en este mundo. Menuda, coqueta e inteligente, sus ojos brillan cuando te habla de sus hijos, de su misión desde el nacimiento de su hija Daniella, del amor y admiración que le profesa a su marido Martín Torrijos, expresidente de Panamá, quien a su vez es hijo del mítico general Omar Torrijos, responsable de haberle devuelto el canal y el orgullo a los panameños.

Vivian de Torrijos es mercadóloga, una apasionada de la vida. Fue primera dama y, al decir de muchos, una de las más queridas de América Latina, por su calidez humana, su sonrisa franca y su sencillez sin poses. Hoy debuta como escritora en Sin Etiquetas, su biografía narrada desde el corazón, y donde podemos ver cómo el poder puede ser utilizado para generar amor, fomentar liderazgo, empoderar los menos agraciados y transformar vidas, construyendo políticas de compromiso.

“Como primera dama, mi primer gran reto fue comprender que nunca más dormiría pensando en mis problemas de manera
exclusiva, sino en los de todo un país, pues la responsabilidad es muy grande”.

Una tarde lluviosa en un Panamá lleno de historia, tradiciones y cultura, en el hogar de Vivian y Martín Torrijos, conversamos con esta mujer rebosante de vitalidad, de su más reciente aventura: incursionar en el mundo literario con Sin Etiquetas.
Este libro es una meditación y un viaje a las contradicciones de la vida y la sociedad en la cual vivimos. Aquí aprenderemos de cómo aquellos que parecen impotentes, cambian la aparente deficiencia en gran poder, demostrando que todos podemos ser vulnerables y sumamente valiosos a la vez. A la maravillosa ex primera dama la tendremos en nuestro país, desde el 23 de octubre, presentando su libro en compañía de su esposo, el expresidente de Panamá Martín Torrijos, quienes desde hace años han creado lazos de afectos con República Dominicana.

RS: ¿Cómo se definiría Vivian Fernández de Torrijos?
Vivian Fernández de Torrijos: Una panameña intranquila, que le encanta salirse de su zona de confort.

RS: ¿Qué le motivó a escribir Sin Etiquetas y cuál ha sido el balance luego de incursionar en el mundo editorial?
VFT: Tenía siempre en mi lista de deseos o «Bucket List» escribir mi experiencia de vida al conocer el mundo de la discapacidad a través de mi hija. Compartir a otros que existen situaciones, más que dolorosas, distintas y que hay que abrazarlas y seguir adelante. Quería dejar por escrito cómo fue nuestra entrada al gobierno, los intentos por llegar, el recorrido de derrotas y victorias, y el despacho de la primera dama de Panamá y lo logrado en esos años.

RS: ¿Qué sentimientos han aflorado en usted, luego de escribir este libro tan intimista y personal?
VFT: Todo sentimiento de valoración hacia mi vida siempre ha estado presente. De hecho, son motivos de lucha, motor de vida. Quise compartirlos con el único fin de servir de testimonio a otros.

RS: ¿Cómo fue acogida la idea por su esposo, don Martín Torrijos, y sus hijos a la hora de decirles que contaría su historia en un libro y la de todos?
VFT: Siempre en apoyo.

RS: El rol de primera dama de Panamá, ¿cómo le cambió la vida?
VFT: En todo sentido me la cambió. Primeramente, gracias a las campañas políticas conocí mi país en su geografía, su contexto histórico y sus malabares sociales. Aprendí de las necesidades, de la injusta pobreza. Como primera dama, mi primer gran reto fue comprender que nunca más dormiría pensando en mis problemas de manera exclusiva, sino en los de todo un país, pues la responsabilidad es muy grande. Ser la esposa del presidente no era una materia que se estudiaba en la universidad. Tuve que aprender por esfuerzo propio. A ensayo y error.

RS: Su hija Daniella fue gran inspiración para escribir este libro. ¿Qué fibras emocionales usted removió con el mismo en pos de crear mayor conciencia con el tema de la inclusión?
VFT: Entrar en el mundo de la rehabilitación me abrió los ojos a la gran necesidad básica que tiene el ser humano por pertenecer, de ser incluido y de ser parte de un todo. No hay nada más duro y triste que el rechazo. La discapacidad muchas veces es ese ruido que esta ahí, pero que te tapas los oídos para no escuchar a pesar de que aún tapándolos no se va. Lo ignoras, prefieres no hablar del tema, pero sigue ahí. Cuando comprendí esto,  me dije a mí misma, hay que visibilizar para que todos sepamos que existe y que no se esconde. Aprendí que no es un tema médico, sino de derechos.

RS: ¿Cómo les cambió la vida la llegada de Daniella?
VFT: Todo un caos, un nacimiento prematuro. Absolutamente todo lo que uno espera con un hijo no ocurrió. Cesárea, largas estadías en el hospital, diagnósticos inseguros y, sobre todo, un mundo desconocido. Y a la vez, un camino de aprendizaje grandioso y lleno de satisfacciones.

“Entrar en el mundo de la rehabilitación me abrió los ojos a la gran necesidad básica que tiene el ser humano por pertenecer, de ser incluido y de ser parte de un todo. No hay nada más duro y triste que el rechazo”.

RS: ¿Cómo ve el rol de la mujer latinoamericana desde todas las aristas y cómo evalúa la participación en la política de la misma?
VFT: Tenemos que cambiar un poco el discurso. A mí me parece que no está siendo escuchado o no está calando. Es muy fácil pedir participación femenina en política con las mismas reglas que el hombre. Pero en el día a día nos cuesta el doble. A nosotras las mujeres no se nos regala nada. Y se nos exige mucho. Un hombre entra en el ámbito político y se da el lujo de dedicarse 100% a esa carrera sin preocuparse de hijos, comida, casa, padres. La vida de la mujer está en gran parte dirigida a la educación de sus hijos. Si a esto le añades la profesión, las tareas del hogar y acompañar a su pareja o adultos mayores que viven, no queda ni un segundo para la política. Si realmente queremos apoyar la participación femenina en la política, hay que cambiar las reglas del juego en la sociedad latinoamericana. Hay que apoyar y fomentar que más hombres permanezcan trabajando desde casa, hay que promover más guarderías, hay que fortalecer las opciones de horas fuera de la oficina, pero conectados por internet.

Me considero feminista porque estoy convencida que no existe tarea ni profesión distinta para hombre o para mujer. Tenemos la misma capacidad de llevar adelante un proyecto exitoso y hasta mejor muchas veces que los hombres. Hay una visión «old fashion» en etiquetar «funciones de hombre y de mujer». Lo considero del siglo pasado. Y ser feminista en nada quita romance, feminidad ni es una lucha de género. Al final, la mujer ha demostrado mucha capacidad de liderazgo.

RS: ¿Tiene alguna anécdota, mientras escribía el libro, que quiera compartir?
VFT: Fueron meses intensos. Más de un año. Mi editora me ponía presión porque yo misma me establecí la fecha de agosto 2019 para la Feria del Libro de Panamá. Bueno, en enero 2019 se llevó a cabo la Jornada Mundial de la Juventud con el papa Francisco, en Panamá. Pensé que sería el mejor momento para desconectarme de todo y adentrarme en las letras de mis capítulos restantes y terminar mi obra. Me trasladé a mi casa de playa e inicié mi trabajo. Me dije a mí misma: Vivian, tienes cuatro días para terminar. Panamá estaba en pausa con este evento, todo cerrado, nada de acción comercial ni trabajo. Escribí la mitad de un capítulo cuando veo en las noticias la llegada del papa y las calles abarrotadas de gente feliz, emocionada, recibiendo bendiciones y viviendo la experiencia religiosa. Era una fiesta sin licor. Una parranda espiritual. Cerré mi computadora y me regresé a la ciudad. ¡No me podía perder eso! Le hablé a mi Cristo Jesús y le dije: Señor encuentra otro momento para mí.

“Un hombre entra en el ámbito político y se da el lujo de
dedicarse 100% a esa carrera sin preocuparse de hijos, comida, casa, padres…”  

RS: Eres hija de inmigrantes cubanos, tu padre fue un reconocido publicista y tus abuelos son de ascendencia española. ¿Cómo se siente Vivian de Torrijos? ¿Qué costumbres ha llevado a su familia y qué sello le imprimió a su gestión de primera dama en Panamá?
VFT: Soy más panameña que el sancocho. En Panamá nací, he crecido y vivido siempre; además, he tenido mis tres hijos. Mi Panamá me enorgullece y me duele. Pero por mis venas corre sangre cubana: de La Habana y de Pinar del Río, y me siento orgullosa de esas raíces. Celebro las tradiciones que por mi familia aún mantenemos. El arroz con frijoles negros, puerco con naranja agria, yuca al mojo. Además de la literatura, poemas, y música cubana. Los relatos de mi infancia de esa Cuba «que dejé» por parte de mi madre y padre siempre viven en mi corazón.

RS: ¿Qué no cambiaría y que hubiese hecho diferente durante su gestión de primera dama en Panamá?
VFT: Me hubiese gustado trabajar más proyectos con la juventud. Del trabajo realizado esos cinco años me siento profundamente orgullosa y agradecida a mis colaboradores comprometidos y entusiastas. Pusimos en marcha un despacho dinámico que nunca paró (risas).

RS: Siempre les he seguido y admirado. Don Martín y usted son una pareja compenetrada, se ven enamorados y con los mismos objetivos. ¿Hay algún secreto?
VFT: Amor y paciencia.

RS: Los dominicanos esperamos ansiosos recibirla para la puesta en circulación de su libro Sin Etiquetas, que tendrá lugar en el Monumento Fray Antonio de Montesino. ¿Cuáles son sus expectativas?
VFT: Le tengo un cariño especial a este país… tengo tantos amigos, tantos recuerdos. Espero que reciban mi testimonio con el mismo amor que fue recibido en Panamá. Pretendo dejarles un poco de mí, a través de «Sin Etiquetas», con el mensaje de inclusión.

RS: Desde hace años visitan República Dominicana y tienen muchos amigos queridos. Háblenos de ese nexo con Panamá y República Dominicana.
VFT: La relación viene de mucho antes de, inclusive, yo conocer a Martin. Y es que Omar Torrijos, su padre, tenía una amistad entrañable con República Dominicana por su gran amigo José Francisco Peña Gómez. Ese amor y respeto traspasado a mi esposo hizo que por cuenta propia cultiváramos amistades propias con quienes nos unen muchísimas memorias, mucho cariño. De hecho, en Panamá, por un tiempo se especulaba si Martín o mi persona teníamos intereses económicos, propiedades, acciones en resorts, en la República Dominicana. A mí me daba más que molestia, muchas ganas de que fuera cierto.
Pasamos muchos años nuevos, muchas fiestas y veranos en la querida Romana. Grandes amigos siempre nos acompañaban e invitaban. A toda la familia le encanta este país, su gente y su manera de disfrutar las cosas bellas de la vida. Cuando me decían: “¿Cuántas propiedades tienen en RD?”, yo decía ¡MUCHAS! Las de todos mis amigos que nos ponen a disposición.

RS: ¿Quisiera algún día Vivian de Torrijos incursionar en política?
VFT: Esa etapa de mi vida ya pasó, ahora contribuyo con mi país de otra forma.

RS: Una frase de batalla que le acompaña cada día….
VFT: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

RS: Un mensaje para la República Dominicana y nuestros lectores…
VFT: No puedo estar más feliz de estar aquí compartiendo mi testimonio con gente tan querida. Yo soy fan del mangú con huevo, del casabe, del agua transparente de Palmilla, y Las Terrenas. La mejor música siempre será el merengue y si es de Juan Luis, mejor aún. Compro shampoo en La Sirena y mi snack favorito es una bolsita de yanikeke camino a La Romana. Adoro esta tierra donde he pasado momentos inolvidables y donde viven personas muy queridas. Espero compren mi libro y lo disfruten.

CONFESIONES INTIMAS

Nombre: Vivian
Apodo: Ninguno
Hora del día: 8:00 a. m.
Panamá es mi: raíz profunda
Mi familia es: centro de mis acciones
A quien admiras: a mi padre, Tony Fergo
Libro favorito: Eclesiastés
Una Ciudad: New York
Un aroma: Cítricos
Un recuerdo inolvidable: Firmar la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en la ONU
Mi hija Daniella es … Un Ejemplo
Mi libro «Sin Etiquetas»… es una tarea que tenía pendiente

No puedo estar más feliz de estar aquí compartiendo mi testimonio con gente tan querida. Yo soy fan del mangú con huevo, del casabe, del agua transparente de Palmilla, y las Terrenas. La mejor música siempre será el merengue y si es de Juan Luis, mejor aún.