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Simon P. Jacquemus

Simon P. Jacquemus

P.S.IT’S FANCY.

Under the Spotlight

El artista detrás del sombrero y la cartera enorme, es autodidacta. Todo lo que sabe de moda es instinto y un poco de aquellos dos meses de preparación universitaria en L’ École Supérieure Des Arts et Techniques de la Mode, además de los años trabajando como vendedor para Comme Des Garçons, como medio para costear su segunda colección.

Dice que eso de “minimalista” es un término que le atribuye a la necesidad inicial de trabajar con bajo presupuesto, y que, sin darse cuenta, se convirtió en un adjetivo permanente de sus creaciones.

Mas prefiere lo “statement”. Juega con la desconstrucción de siluetas y preferirá siempre blanco o negro antes que gris cuando de dimensiones se trata. Sin embargo, ama el resto de los colores. Todo lo que hace, exceptuando aquella colección absolutamente blanca, es de tonos vibrantes y simulan haber sido creados por su niño interior.

Es la inocencia cautivadora, el lenguaje con el que prefiere comunicarse. Hijo de la nueva era, es muy digital. Antes que diseñador, fue blogger, inició a los 13 años, y era muy leído en Francia. Hoy día implementa todas esas estrategias en la promoción de sus piezas, que son netamente comerciales.

Su inspiración viene de los 80 en París y de Picasso, quien fue muy amigo de su tío. Es el único diseñador en su atelier. Crea las piezas sobre un busto o encima de las mismas modelos. Y a pesar de que cuenta con uno de los mejores escenógrafos del país, Alexandre de Betak, él conoce todos los detalles de su “película”. Después de todo, las piezas de vestir son, para él, eso: ornamentos de una historia.

EDITORIAL

Su voz es fuerte, se impone sin proponérselo. La repite tres veces por línea, en sus redes sociales, a modo de imágenes. Aunque esto se enlaza más a su marcado interés por el cine… por contar historias. De eso se trata su firma, “Jacquemus”, de conversarle y hacer partícipe al mundo de cada escena vivida de su propia biografía. Cada pieza es un día y una experiencia distinta del pasado.

Desde sus días corriendo descalzo en los campos de manzano de su familia, en el pequeño pueblo de Mallemort, Francia, donde nació (el 16 de enero de 1990) y creció; hasta su obsesión por París, las mujeres y los uniformes (soñaba con ser sacerdote, solo por vestir a diario aquella túnica). Todos han encontrado en la moda la manera maravillosa de transformarse en prendas, en poesía.

Sin embargo, ninguna de ellas ha sido tan constante como la influencia de su madre: Valérie. Su eterna musa, su mayor motivación, siempre diseña pensando en ella, en su estilo y espíritu. Aquel accidente automovilístico en el que perdió la vida cuando él tenía apenas 18 años, fue lo que le impulsó a no esperar un segundo más para lanzar su firma, por supuesto, bajo su apellido materno. Así se convirtió en el diseñador más joven en ser invitado a presentar en el Paris Fashion Week y en el foco del corazón de la moda parisina que hizo eco, no mucho después, en el resto de países, y continentes.

A pesar de la fama, lo más importante para Simon Porte Jacquemus es siempre la felicidad, por lo que no descarta dejarlo todo algún día por regresar a la granja, a sentir nueva vez el césped entre los dedos de los pies tras cada amanecer. Es esa autenticidad la que nos mantiene tan conectados a todo lo que hace, y por lo que hoy colocamos su historia “bajo reflectores”.