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Pedro Martínez: soy una señal de esperanza para todo aquel que quiera superarse

INMORTAL.

“Me considero un escogido de Dios para demostrar que él existe, más nada”.

Parecía ser una tarde cualquiera, pero no lo era. Ese día las emociones estaban a flor de piel, ¡y no era para menos! Nos sumergimos en la intimidad de su casa y ahí, Pedro Martínez, el ser humano, desnudó la piel de su alma para hablarnos sobre las anécdotas más preciadas de toda su vida; fue, sin dudas, una superexclusiva, pero sobre todo, una impactante entrevista que sé llenará de orgullo los corazones de nuestros queridos lectores.

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“Durante mi vida, el reto más grande ha sido poder salir de donde yo estaba y llegar hasta aquí y hacerlo de una manera íntegra”.

Él es un digno y valioso ejemplo de que cuando se quiere, se puede. Las ganas de superación que ostentaba desde niño lo ayudaron a derribar barreras y a guiarse de manera firme hacia el intrincado camino del éxito. Gracias a su avasallante talento, logró derrotar los prejuicios en su contra, hasta llegar victorioso a la cúspide del estrellato deportivo. Cuando se posicionaba en el montículo, de inmediato se encomendaba a Dios, para hacer lo que mejor sabía: realizar imbateables pitcheos… Indudablemente, un espectáculo magistral. Sus hazañas en el béisbol lo inmortalizaron por siempre, como uno de los peloteros más grandes de la historia. Pero ha sido, en realidad, su calidad humana la que lo ha engrandecido, por ser un fiel abanderado de las causas más nobles y justas de la sociedad. La humildad, afabilidad, sensibilidad, generosidad, franqueza y carisma, son calificativos que le hacen justicia, cuando se trata de describir a nuestro querido y admirado #45, ‘Pedro el Grande’.

Ritmo Social: Lo llaman ‘Pedro el Grande’, pero independientemente del beisbolista, ¿quién es realmente Pedro Martínez?

Pedro Martínez: Una persona sencilla, un servidor y una señal de esperanza para todo aquel que quiera pensar en superarse; así me gustaría que me describan, cuando yo muera. Mira si es irónica la vida, que el primer equipo que me firmó me dejó por pequeño y delgado y ahora mi apodo es: ‘el grande’, o sea que toda la gloria es de Dios.

RS: ¿Podría compartir con nosotros algunas de las memorias más significativas de su infancia?

PM: De niño yo era el que desafiaba los retos, yo me moría porque me retaran para así yo conquistarlos, y entonces, resulta que me gustara o no, siempre creía en la palabra de los que estaban conmigo y de que ellos lo harían después, cuando me veían hacerlo y casi nunca nadie se atrevía. Esa era mi vida, pero fue una vida increíble, hasta el punto de que yo cambiaría todo lo que tengo y lo que soy para volver a vivirla.

RS: San Miguel de Manoguayabo, el pedacito de tierra que lo vio nacer y crecer. ¿Qué destacaría de este poblado?

PM: Cuando yo estaba en la etapa de crecimiento, allá había mucho trabajo, por ejemplo, se laboraba en la agricultura; había muchas personas íntegras, cada quien sabía de qué familia era el otro y cómo se llamaban. San Miguel de Manoguayabo antes era un pueblo de la capital que no tenía fallos, muchas atracciones, un río lindísimo que ahora está muy contaminado, arroyos, zonas elevadas como si fueran montañas, y en fin, una diversidad de cosas que le permitían a uno como niño divertirse, pero sobre todo, existían mucha gente seria y laboriosa. Ahora el panorama ha cambiado bastante.

RS: Su pasión por el béisbol inició a los cuatro años de edad, pero su inclinación por jugar de forma profesional surgió a los catorce. ¿Qué recuerda en especial de aquellos tiempos, cuando jugaba con los demás niños de su comunidad?

PM: Esa fue la edad más bella para nosotros, como éramos tantos primos y hermanos. Pero, precisamente, cuando tenía catorce, a mi hermano Ramón lo firman y pasa a una academia como profesional, entonces, ya a mí se me abren los ojos, estaba estudiando en la secundaria y empecé a pensar en un futuro. Lamentablemente, un poco antes de ahí, vi la separación de mi familia, ya que mis padres se dejaron, que es lo que más me ha dolido en la vida, y eso que perdí un hermano que murió, pero ver a mi mamá y a mi papá separados fue la parte más crucial para mí. Vivir las necesidades que habían y empezar a empaparme de lo que pasó con mis seres queridos y el porqué de las circunstancias económicas, al parecer mis progenitores no supieron manejar la situación en ese momento, pero el cariño y amor familiar no se terminó; el régimen y la forma en cómo nos criaron nunca cambió. Yo solamente puedo decir que las vicisitudes en una familia pobre a veces llevan a parientes a cometer errores, tal vez equivocaciones que no hicieron en ninguna parte de la vida, sino en ese ámbito, y por eso, cuando miro lo que tengo y lo que he conseguido, no me satisface como ser humano, pero me complace saber que le dio paz y tranquilidad a los míos y no es algo que todo el mundo está preparado para llevar. Es bien difícil tener facilidades económicas, debido a que hay que tener la mente muy centrada y la base de lo que te inculcaron tus familiares bien al día, para manejar el poder económico, aunque muchas veces lo aborrezco y quisiera vivir como cuando era niño. Pero me hace feliz saber que con mi esfuerzo pude ayudar a mi familia a salir adelante.

“Si de todo tengo y no sirvo a los demás, ¿de qué me sirve? No quiero atribuirme ningún crédito por ayudar a los más necesitados”.

RS: ¿Cómo definiría las enseñanzas que le inculcó su madre?

PM: Simplemente amor. No tengo palabras para describir lo que mi mamá me inculcó, y lo que hizo, porque eso no estaba de más, ya que ese es el deber de todos nosotros: dar amor y comprensión, entender lo que se está haciendo con su familia y sobrellevar los momentos difíciles. Asimismo, describir amor como una recopilación de todos los momentos vividos al lado de tus seres queridos. En realidad, no tengo una descripción exacta de cuáles fueron mis mejores memorias, porque todas fueron buenas junto a mi familia.

RS: Si Dios le diera la dicha en estos momentos de tener a su padre aquí frente a usted, ¿qué le diría?

PM: No le diría nada, lo abrazaría y él iba a entender todo lo que yo siento, esa fue la meta de nosotros y es lo que hacíamos, simplemente darnos lo que verdaderamente sentíamos. A mi papá, donde quiera que esté, donde lo tenga Dios, no creo que se haya ido sin una muestra de lo que yo en verdad sentía por él. Decirle, no, porque son palabras. Demostrarle yo lo hice y él lo hizo. Como decía mi padre: ‘Pa’ lante’. Ahora sí me gustaría buscarle un racimo de uvas, porque le encantaban y sentarme junto a él en el mueble, como siempre, a dormir una siesta, un hábito que yo he roto después que él murió.

RS: ¿Cuál considera usted que ha sido el reto más grande al que se ha enfrentado en la vida?

PM: Durante mi vida, yo te diría que el reto más grande ha sido poder salir de donde yo estaba y llegar hasta donde he llegado, ese ha sido el reto más grande y poder hacerlo de la manera íntegra en que lo he hecho, hasta ahora, pidiéndole a Dios que me siga llenando de salud y de entendimiento para hacer lo que debo. Pero en realidad, visualizarme en donde yo estaba y ver que lo he alcanzado, aunque en el ser humano interior no me impresiona nada de lo que he logrado, pero ver el camino largo que ha sido y cómo ha sido, para mí significa un reto grande y un desafío como no se imaginan. Como atleta, llevar a Boston el primer trofeo de la Serie Mundial, mi mejor logro, porque esa fue la meta que se trazó; cuando me contrataron en el equipo pusieron en mis hombros la responsabilidad de traer ese triunfo y, principalmente, cuando dicen: “¿Esa es la persona que está supuesta hacerlo?”. Un Moisés del béisbol liberando a Egipto… ¡y eso hice!, cuarenta años dando vueltas, pero lo conseguí.

RS: ¿Cómo describiría usted a su esposa Carolina?

PM: Mi recompensa por todo el bien que he hecho. Para mí una escuela, pero de Dios, para aprender tantas cosas buenas y maravillosas que el Señor puede ofrecer y para comprender cómo él las da, me dio a mi esposa y eso es lo que más aprecio de Dios, un regalo, no una compañera que me puso el destino, sino un regalo de Dios, más bien una universidad, a la universidad que yo no asistí, así es Carolina, y gracias al Señor las enseñanzas son todas positivas, bueno, casi, hasta que no se enoja (risas).

RS: Padre de cuatro hijos, ¿cómo es su relación con ellos?

PM: Los hijos son un desafío, al igual que todo en la vida, un compromiso que no cesa, es como que cada vez que das un paso es monitoreado, por lo que le va a pasar a ellos en un futuro, porque ellos siguen tus pasos y si pisaste en falso, lamentablemente, ahí caen tus hijos. Es un desafío increíble, no le sugiero a nadie que tenga hijos hasta que esté debidamente preparado, ya que el que quiera criarlos para una sociedad tan exigente como la de nosotros, con tantas necesidades, debe considerar bien cuándo y cómo va a tenerlos, debido a que al hijo que tú no puedas enseñarle una conducta adecuada, se puede influenciar de las demás conductas que ve. Yo soy el ejemplo de mis hijos, y es penoso, primero, porque llevan una cuesta arriba, una pared sobre ellos, cuando se trata de lograr lo que he alcanzado; segundo, quieran ellos o no, yo soy reconocido y los pasos que ellos den me conectan a mí, porque refleja lo que yo he hecho con ellos. Es placentero saber que no han pasado por las necesidades que yo pasé, pero es bien difícil saber que alcanzar los logros que yo alcancé o tratar va a ser tan difícil y va a tener tanta exigencia y más con ellos que no tuvieron las vicisitudes que yo tuve, pero al mismo tiempo, Dios no le dijo a nadie va a ser fácil. Me siento orgulloso porque tengo buenos hijos. En realidad, trato de mantenerlos lo más bajo perfil, hasta de ellos, por lo que le espera en frente, aunque sí los preparo para lo que viene, directo y de frente les digo que van haber desafíos y adversidades que hay que hacerlas cambiar, porque si yo pude, ellos pueden.

“Quiero que en estas navidades la gente se quieran entre todos como me quieren a mí, a ver si funciona y la violencia se acaba”.

RS: Es un abanderado de las nobles causas por sus obras filantrópicas. ¿Qué significado tiene para usted el ayudar a los más necesitados?

PM: Servir. Si de todo tengo y no sirvo a los demás, a los que necesitan, ¿de qué me sirve? Soy un servidor. No quiero atribuirme ningún crédito sobre lo que he hecho para ayudar a los necesitados. Lo que me queda ahora es servirle a Dios por todo lo grandioso que ha hecho conmigo y servirle a la gente. Yo soy fácil de manejar, lo que tengo en la mente y cómo reacciono a veces, es un poco complicado, porque no comparto maldad, ni vicios e injusticias. Cuando tenía trece años, necesitaba 420 pesos y nadie apareció para dármelos, pero eso me obligó a mí a recordar eso y a no dejar que pase nunca más. Donde quiera que pase Pedro Martínez o sepa de una persona que necesita algo, con todo el amor del mundo lo voy ayudar. Pero en realidad, eso también me hizo reconocer la necesidad de los demás. Mi deber es servir para que otros se beneficien y para que reconozcan a Dios. Me considero un escogido de Dios para demostrar que él existe, más nada.

RS: Es un hombre muy querido y respetado en el mundo entero, y, en especial, por sus compañeros del béisbol. ¿Cómo se siente al saber que es tan admirado por tantas personas?

PM: Recompensado por algunas de las cosas y sacrificios que he hecho. La alabanza no debe ser para los hombres, sino a Dios. Si me quieren o no, bueno porque estoy a lo mejor sirviéndole al Señor y enseñando que por ahí es que hay que seguir, pero no quiero créditos. Y respeto a todo el mundo, en cambio, yo pienso que esa debe ser la respuesta, amo a todos, no tengo celos de nadie en la vida, ni de su carrera, ni de lo que han hecho, no tengo ídolos terrenales, solamente Dios lo es. Comparto con todos y les doy el amor que considero.

RS: Por sus destrezas en el béisbol, ha sido reconocido en innumerables ocasiones. ¿Se vislumbró alguna vez siendo la persona que es hoy día?

PM: Nunca. Yo nunca pensé en la fama y será la única parte que yo le borraría a mi capítulo si pudiera. Yo no quiero ser reconocido, claro está, como ejemplo quiero ser, pero, cuando se trata de famoso, para mí no es interesante, por eso a mí me gusta estar en los campos para que no me reconozcan como atleta; ahora, como ser humano, sí, yo quiero ser tu amigo y compartir contigo. Si me quieren, que lo hagan como Pedro, no como al deportista, sino como el ser humano que tiene su espíritu, pero no por la fama ni por lo que fue en Boston, ni por los números, ni porque ganó tal juego. Lo que sí me gustaría a la gente es enseñarle cómo ganar esos juegos igual que yo, porque ni siquiera soy impresionante físicamente, simplemente un escogido de Dios. Cuando me pongo el uniforme soy otra persona… es como que cambio de un mundo a otro.

RS: Tenemos entendido que en los inicios de su carrera, casi nadie creía en usted, incluso le decían: ¡Pedro Wow!, ¿cómo logró deshacerse de esa etiqueta?

PM: Con hechos, hablando no. Ellos decían y yo hacía, por eso siempre, cuando decían: –Pedro es muy delgado, muy pequeño, wow, pero él lo hizo–. Hubo un tiempo que yo le dije a un colega de la prensa: –es que yo era Pedro Wow y lo logró Wow–. –Y Vino el primer Cy Young Award, pero en República Dominicana no teníamos y ahí se quedó el Wow–. Después de 18 años, ya los hechos hablaban por sí solos. Ahora ya en Cooperstown, que es la única parte en la que voy a ser inmortal, hasta que se extinga la raza humana, porque como ser humano yo sé que no soy inmortal y que se lo debo a Dios y es cuestión de tiempo. Pero me encantó muchísimo el wow, y a todos los que lo decían, sin pensar que hay un Dios ahí arriba que es el que da la gracia. Me dio mucho placer verlos retractarse de todo lo que se dijo aquel entonces, era simplemente la creencia de alguien que a lo mejor quería hacerse lucir más inteligente de la cuenta y se tomó la molestia de decir ese no es, pero Dios dijo ese es el mío, con ese te equivocaste. Yo creo que maldad no había en lo que se decía, no creo que nadie pueda desearle a otro que no tenga éxito, pero a veces uno se quiere hacer sentir de la manera equivocada. Y esa vez, los que dijeron eso, lograron llenarme de motivación y de impulso para yo demostrarle que sí se puede. Quiero ser una señal de esperanza, para cada vez que alguien se sienta débil mire para acá, que si yo pude, ¿por qué otros no?

RS: En el año 1996, se sentía un poco desmotivado, incluso llegó a pensar en retirarse; y si hubiese pasado, no sería lo que es hoy. ¿Cómo pudo Pedro Martínez manejar esa situación?

PM: Eso es seguro que no hubiera sido lo que soy hoy, pero en verdad, esas son pruebas, y a veces, cosas que el enemigo le pone a uno en la mente para que no seas lo que quieres ser. Gracias le doy a Dios por esos compañeros que me dijeron: “Eso a todo el mundo le pasa, tú no eres el único”. Yo estaba impuesto a tener malos momentos y cuando me traicionaban la lealtad que yo brindaba a los demás, a mí me afectaba mucho y aún me afecta, pero también hay que aprender. Pero eso es parte de la experiencia que yo adquirí ahora, por eso le doy gracias a Dios por haberme dado la respuesta en el momento en que pensaba que era un descalificado para lo que estaba haciendo.

“Carolina es mi recompensa por todo el bien que he hecho. Para mí, una escuela, pero de Dios, para aprender tantas cosas buenas y maravillosas que el señor puede ofrecer y para comprender cómo él las da, me la dio como esposa y es lo que más aprecio”.

RS: Vamos a remontarnos a aquel 26 de julio de 2015, cuando fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown, ¿cuáles sentimientos le embargaron en ese momento?

PM: Lo que yo recuerdo más es que fui escogido un seis de enero, fecha en la que se celebra el Día de los Reyes Magos. Exaltado 26 de julio, se festeja el Día de los Padres. La única persona que faltó a la ceremonia de exaltación fue mi padre. Cómo manejar las emociones de lograr lo que nadie se imaginó que yo lograría: llegar al Salón de la Fama de Cooperstown, y mucho menos, a Grandes Ligas, donde decían que yo no llegaba. Entonces, cuando se reúnen todas esas emociones y las juntas todas: “Día de reyes, soy un rey. Día de los padres, soy padre, pero me falta el mío. Y al mismo tiempo, estoy en el momento más alto de mi carrera, inducido en Cooperstown con toda mi familia, menos mi papá”. Hay una cúpula entera cargada de sentimientos, esperando reventar, cómo logro que mis seres queridos se mantengan bajo control, por la fecha de la muerte de mi papá que fue años atrás, pero en ese mismo mes un 23 de julio. Mas, sin embargo, yo imaginé a mi padre feliz. Y noté que solo a las personas que Dios quiere le da la oportunidad de sobrepasar lo que hay que pasar para llegar a Grandes Ligas en contra de los pronósticos. Por eso dediqué ese momento a todos los padres. Ese día habían lágrimas en mi corazón, pero no en mis ojos.

RS: ¿Cuál es su perspectiva actual acerca del béisbol nacional?

PM: Al igual que en mis tiempos, tiene sus emociones, han cambiado hábitos y maneras de verlo. Pero te puedo decir que soy uno de los pocos peloteros que puede asegurar que el nuevo milenio pudo palpar, y que también, pudo hacer la transición de los tiempos retros a los tiempos nuevos. Yo entiendo el béisbol de ahora como el de antes. Yo hice el ajuste, porque yo estaba ahí en el centro de los dos, por eso creo que la gente me ama tanto, ya que el beisbolista que le dio a las personas la capacidad de quedarse en las casas para ver televisión, fui yo. Por eso ellos pudieron ver lo que verdaderamente es el talento de República Dominicana a un tiempo preciso, donde, en 1990, comenzaron a salir aquí las computadoras, ya podían captar lo que nosotros podíamos hacer y considero que soy el pelotero que cautivó eso. El responsable de que la nueva generación se conectara a las redes a ver un pelotero, fui yo. De los 90 en adelante yo fui quien explotó el béisbol, con todo el respeto a los demás, pero con el que todos se han identificado es conmigo, porque sigo aquí con mi gente.

RS: Los jugadores que se están encaminando en este deporte lo ven a usted como un referente y un modelo a seguir. ¿Qué recomendación le haría a ellos?

PM: El no perder la base: Dios, su familia, trabajo, integridad, amor por lo que tu haces… como que no es tan complicado, pero sí lo es. Hay que trabajar y hay que esforzarse. Ningún padre quiere un mal para sus hijos, sea quien sea. Los jóvenes tienen que entender que donde están los pensamientos de sus progenitores y el cariño es donde deben estar. Cuando se independizan y se llevan del dinero y que con dos quincenas del cobro de Grandes Ligas se compran un auto y se van por ahí, se pierde todo. Nosotros somos lo que nuestros padres nos inculcan y es lo que debemos entender. Y lo que viene de Dios viene atado de los padres.

RS: Es considerado como uno de los mejores jugadores de la historia del béisbol. ¿Cómo se siente el que lo valoren de esta manera?

PM: Agradecido de poder representar y humillado ante Dios, porque su gracia no tiene límites.

RS: Hace un mes, en la ciudad de Miami realizó el lanzamiento de su libro en español: Pedro: la historia de mi vida. ¿Qué pueden encontrar las personas en él?

PM: Es conectar con la nueva generación y con los valores. Este libro es una manera de conectar con mi gente, enseñarle cómo fue, compartir con ellos de una manera personal que no se ha visto nunca, porque es difícil para una persona que está en medio de la fama, donde todo el mundo lo conoce, pero se siente solo dentro de 64,000 personas, es difícil de expresar lo que tú sientes por tu gente y cómo verdaderamente eran las cosas antes del éxito, después y en medio de este. Yo le doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de poder plasmar en este libro lo que verdaderamente uno quiere manifestarle a los demás, que detrás del número, del uniforme, del salario y de la fama, hay un ser humano que es sensible, igual que todo el mundo, que tiene cosas que ofrecer. Por eso, cuando se está jugando, tu deber es hacer lo que te encomiendan que es por lo que te pagan, por ser tu trabajo. Compartir tu vida privada es muy difícil, pero aquí yo hablo un poco de lo que es mi vida verdaderamente, de lo que yo sentí, del maltrato, de los buenos tiempos y de quienes me ayudaron. Es una conexión con todo el mundo, con toda la gente que está ahí afuera que no sabe que nosotros, detrás de todo lo que conlleva ser pelotero, somos seres humanos.

RS: Lamentablemente, en los últimos años nuestro país se ha enlutecido por los casos de feminicidios registrados. ¿Qué piensa usted sobre esta situación?

PM: Estamos en una época donde los feminicidios han ido en aumento en nuestro país, y eso me tiene bastante incómodo, por la impotencia de lo que se hace o no se hace. Yo no sé si a la gente no le llega el mensaje que transmiten los programas de orientación. Me intriga demasiado el porqué los hombres no piensan igual que yo, de que la mujer es como una flor, que hay que cuidarla y dejarla florecer. Dentro de poco, voy a tener que utilizar las redes sociales para expresar que me siento irritado y muy molesto. No quiero más feminicidios aquí.

RS: Estamos inmersos en la magia de la Navidad. Es por esto, que queremos que envíe un mensaje para todos los dominicanos en estas festividades navideñas.

PM: Quiero que en estas navidades la gente se quieran entre todos como me quieren a mí y vamos a ver si funciona y así la violencia se acaba. Que Dios los bendiga mucho y que no dejen de pensar en el Señor, que si lo tenemos a él y albergamos amor en nuestros corazones, todo estará bien y viviremos en paz.

Carolina Cruz de Martínez

“Pedro es una persona muy espontánea, dulce y alguien que es agradable tenerlo a tu alrededor, porque te hace sentir muy bien”.

Ritmo Social: Catorce años de matrimonio, ¿cómo se siente usted al ser la esposa de esta eminencia del béisbol?

Carolina cruz de Martínez: Ha sido un gran compromiso y una gran responsabilidad, porque implica y amerita mucho enfoque. Hemos sido compañeros de vida, de viajes en varias temporadas de su carrera, como el post retiro y todo eso ha sido un aprendizaje para mí, como mujer, el tener que desempeñarme con diferentes sombreros: ser amiga, esposa, amante, trabajar con él, nuestra misión de vida con la fundación, ser gerente de nuestra compañía, manejar su marca, ha significado un gran compromiso.

RS: ¿Qué ha sido lo más difícil por lo que han tenido que atravesar juntos?

CCM: Cuando él se lastimó en 2006, ya que verlo en once meses de rehabilitación, ver lo frustrante que es no tener tu salud, cuando tu eres un atleta de alta competencia, verlo atravesar la recuperación del punto cero a volver a lanzar otra vez, eso ha sido para mí lo más difícil, el observar lo que él vivió en ese proceso.

RS: ¿Cuáles cualidades y/o virtudes usted destacaría de su compañero de vida?

CCM: Su arte donde es desprendido de él mismo, de la riqueza. Es un hombre emprendedor, no solamente ha tenido éxito y se ha descollado en el béisbol, sino que también, ha hecho una transición muy fuerte e importante hacia lo que es el mundo de la comunicación deportiva, es una persona muy espontánea, es dulce y es alguien que es agradable tenerlo a tu alrededor, porque te hace sentir muy bien.

RS: ¿Alguna anécdota especial que ustedes hayan vivido mientras realizaban una obra benéfica?

CCM: A las últimas dos galas que fueron realizadas en la ciudad de Boston hemos llevado a tres de las participantes de nuestra fundación aquí en las que todas han tenido más de una década junto a nosotros y cuando se han parado a hablar en el podium, eso me ha traído muchas emociones y sentimientos encontrados porque fueron niñas que conocí cuando tenían diez años; ahora ya tienen 22, 24, 25, y verlas ya siendo las primeras profesionales de su familia, observarlas cómo se expresan, que no se han constituido como una estadística más de adolescentes embarazadas, eso es lo que a mí más me ha producido una satisfacción grande, porque sé que estamos deteniendo esas cifras respecto a mujeres dominicanas en condiciones vulnerables que muchas de ellas terminan en situaciones que no quieren, precisamente por falta de oportunidades. Y ver que nosotros pudimos desviar ese destino preestablecido que tienen muchas niñas en los barrios de este país, ha sido fabuloso.

RS: ¿Cuáles proyectos de las fundaciones tienen en mente para un futuro?

CCM: Definitivamente, el más próximo es el inicio de la construcción del politécnico, que es un proyecto que va a abarcar a 1,700 estudiantes en el que nosotros tenemos como expectativa poder reclutar a futuros atletas, y también, futuros técnicos del deporte y la salud, y así poderlos formar.

RS: Háblenos acerca de su libro Mujeres de Grandes Ligas.

CCM: Es una compilación prácticamente de todo lo que yo he podido experimentar como hija, hermana y esposa de un beisbolista. Y ver la cara linda del béisbol y las muchas caras feas que tiene y que poca gente conoce o se niega a conocer, porque es más atractiva, más jugosa, más esperanzadora ver la parte de los millones y de la fama, del prestigio, pero detrás hay mucha frustración y hay muchos desafíos que los jóvenes tienen que pasar, ya que la carrera del béisbol es de las pocas que no es suficiente con que tú seas talentoso, porque el beisbolista está sujeto a lesiones, depende de las políticas de un equipo que quizás no sea muy pro latino, estar sujeto a la firma de cualquier jugador que está por encima de ti, entre otras cosas. Hablo mucho de las adversidades de nuestros atletas dominicanos que vienen de la nada a tenerlo todo y lo difícil que es eso y asimilarlo, y básicamente, de eso trata este libro.

RS: Unas palabras para los dominicanos en esta época de la Navidad.

CCM: Que entendamos que el país y el mundo va a seguir después de enero, y que, por lo tanto, disfrutemos con mucha cordura y tranquilidad, todo haciéndolo decentemente y en orden, porque son días de pasar más tiempo de calidad con la familia que cualquier otra cosa. Y entiendo que es muy necesario para empezar el año con buen pie.