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P.S. IT’S FANCY l It’s a Matter of Style: Johanna Ortiz

P.S. IT’S FANCY.

De inicios diseñando bañadores al lanzamiento de una colección totalmente bridal existen pasarelas y temporadas de sueños reformulados. Esto sin mencionar que su intención inicial tras graduarse pudo haber sido diseñar para alguna casa de renombre, pero la atención que llamaban las piezas que vestía y diseñaba para sí misma le hicieron cambiar de norte. Es orgullosamente colombiana, pero se formó en Estados Unidos (Art Institute de Fort Lauderdale y Parsons School of Design en Nueva York), tildando a esta realidad de ser la detonante de que todas sus creaciones vengan impregnadas de un ADN tan internacional, que las hace a todas auténticas “Nativas del Mundo” (nombre de una de sus primeras colecciones).

“Sabía que esto era lo mío. Siempre buscando la expresión del equilibrio y la belleza”.

Quizás es justo esto lo que le ha permitido llegar a importantes escaparates fuera de Colombia, como Neiman Marcus y Bergdorf Goodman. Aunque el primer paso fuera de su tierra natal lo dio junto a Lauren Santo Domingo y Moda Operandi, proyecto virtual de preventa de las creaciones de los más grandes nombres de la industria como Oscar de la Renta, Elie Saab y Dolce & Gabbana. Después siguió Net-A-Porter (tienda virtual) y las semanas de la moda de París y Nueva York. Encontrando en cada tela un nuevo lienzo, y en cada básico una oportunidad de desconstruirlo y volverlo a armar a su manera, se ha ganado la confianza de mujeres tan femeninas como arriesgadas, que son las que hoy lucen, con estilo particular, sus piezas.


EDITORIAL.

No recordamos el exacto momento en que escuchamos su nombre por primera vez, pero estamos seguros de que no existirá el último. Y es que si de algo ha estado siempre muy segura Johanna Ortiz es que la conquista sólida de los sueños se da a base de pasión y una enorme dosis de constancia. También aplica una que otra pizca de valentía para ir en contra de los pensamientos familiares que no contemplaban la moda como carrera. Sin embargo, ella ha sabido ganarse, mantener e incrementar un espacio importante, dentro y muy fuera de Cali. Como todo artista, se enfrentó, en sus primeros años, a esa búsqueda del “yo” en medio de tantas voces que terminaban exponiendo lo mismo; hasta que lo logró. Quizás con alguna cumbia en la radio, y mucha determinación en mente, inclinó su inspiración hacia su cultura, la mujer caribeña y las miles de interpretaciones elegantes que se pueden desarrollar a partir de ella. Fue así como le dio alma a sus productos y génesis a su legado. Más que diseñar para un prototipo global de mujer, crea para ella, de modo que no existe una sola pieza del absoluto de sus colecciones que Johanna no tendría en su armario. “La femineidad festiva de una dama” se ha convertido en el titular de una historia capaz de “florecer” exitosamente en cualquier punto de la geografía.