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Meghan Markle y el príncipe Harry, el amor se antepuso a la tradición

Meghan Markle y Harry

LIBERADOS.

Podríamos afirmar que fueron varios los hechos que llevaron a la pareja a renunciar a su título de alteza real, el asedio de la prensa y el acoso mediático contra Meghan pudieron ser parte de esta crisis que desencadenó en demanda contra el periódico Mail on Sunday y en el distanciamiento de Harry y su hermano William.

Nuestra visión del amor y del romance suele, en la mayoría de los casos, encontrarse definida por aquellas historias de príncipes y hadas que descubrimos en nuestra niñez por alguna historia narrada por nuestros padres o descubierta en alguna película. ¿Quién no ha soñado en alguna ocasión con aquel caballero heroico y apuesto o con ese enlace nupcial digno de un cuento de fantasía? Sin dudas muchas mujeres soñaron de niñas vivir aquella historia de amor, en la que era necesario mantener la ilusión, la confianza y donde se plasmaba el paso de una vida de amor y ensueño pero también de renuncias y sacrificios.

Divertido, carismático y con la nobleza que tanto caracterizó a su madre, el príncipe Harry creció siendo el centro de atención de la prensa: sus travesuras, el trágico fallecimiento de Diana, su adolescencia, sus amores y su carrera en el ejército, se convirtieron en la historia a seguir por los medios de comunicación que le tacharon de “príncipe rebelde” y más tarde de “soltero codiciado”.

‘William es muy parecido a su papá, más tradicional y racional. Pero Harry él es como yo, es el rebelde de la familia’. Aseguró la princesa Diana a la BBC en 1995.

El príncipe Harry tan solo tenía 12 años cuando su padre, el príncipe Carlos, le dio la terrible noticia del fallecimiento de su madre y en la cual reveló en el documental ‘Diana, 7 días’ que ni siquiera sintió una repentina tristeza. “Creo que a esa edad no entendía nada de lo que estaba pasando”, afirmó. Aquella imagen de Henry Charles Albert David (nombre real de Harry) junto a su hermano William caminando detrás del féretro hasta la Abadía de Westminster, fue presenciada de cerca por un millón de personas, seguida en televisión por 32 millones en Inglaterra y por más de dos mil millones a nivel mundial. Una infancia truncada ante un hecho que cambiaría para siempre la vida de Harry.
“Puedo decir con seguridad que perder a mi madre a los 12 años y, por lo tanto, bloquear todas mis emociones durante los últimos 20 años, ha tenido un efecto bastante grave, no solo en mi vida personal sino también en mi trabajo”, confesó el príncipe en una entrevista con el Daily Telegraph en 2017.

Los hijos heredan las buenas acciones de los padres y Harry era hijo de una mujer bondadosa y audaz, que trató de formar un camino distinto para ella y para sus hijos y en su intento rompió, en varias ocasiones, las reglas de la monarquía británica. El camino del príncipe, hacía las buenas causas, inició con su primer trabajo en una granja de ovejas en Australia y luego cooperó con huérfanos a causa del sida en Lesoto, allanando quizás sin saber el camino que tomaría más tarde para establecer la organización benéfica que fundaría en este lugar.

La prensa siempre ha estado presente en su vida, sus acciones de juventud llegaron a ocupar la primera página de diarios importantes londinenses. Desde las peleas con la prensa fuera de clubs hasta la indignación que provocó al vestirse de nazi en una fiesta de disfraces en el 2004. No sería hasta el 2012 que su figura se vería más acorde a las reglas de la monarquía, cuando fungió como embajador de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y completando más tarde su primera gira en solitario al extranjero.

Sus diez años de labor en el ejército y su insistencia en ser tratado de la misma manera que sus pares, nos mostraron la nobleza del joven pelirrojo y llevaron a más de uno a recordar a la princesa de corazones, como era conocida Diana y es que el príncipe además de convertirse en el primer miembro de la realeza en más de 25 años en servir en una zona de guerra, (Harry prestó servicio en Afganistan) nos dejó innumerables fotografías donde se le observaba ayudando a sus compañeros.

Logró el grado de comandante y en el 2015 anunció que dejaba el ejército. El año anterior a su renuncia, fundó los Juegos Invictus logrando unificar dos de sus pasiones, el amor por las fuerzas armadas y el trabajo de caridad. Esta competencia internacional de estilo paralímpico para veteranos heridos así como el apoyo a la organización benéfica Walking With the Wounded, el amparo en proyectos de conservación en África, la protección a la fundación de Sentebale, organización que ayuda a huérfanos en Lesoto así como su apoyo a los afectados por el VIH y a la organización benéfica Halo trust en la eliminación de minas terrestres, nos hablan de su buen corazón.

El príncipe Harry tenía varios fracasos amorosos y algunas polémicas debido a su actitud rebelde al momento de conocer a Rachel Meghan Markle, una actriz estadounidense divorciada, que se dio a conocer gracias a su papel en la serie de televisión “Suits”, donde da vida a una ambiciosa asistente legal reconvertida en abogada de nombre Rachel Zane.

Antes de convertirse en actriz, Meghan estudió la doble titulación de Relaciones Internacionales y Teatro en la Universidad de Nothwestern, realizó una pasantía en la embajada estadounidense en Buenos Aires, donde aprendió a hablar español y se desempeñó como instructora de yoga. La igualdad de género y los proyectos humanitarios forman parte de las principales preocupaciones de Meg, como le llaman cariñosamente quienes forman parte de su círculo íntimo y es una de las cualidades que comparte con Harry.

En el 2014 se convirtió en consejera de la organización benéfica “One Young World”, un foro global que reúne a jóvenes líderes que buscan desarrollar soluciones para problemas que afectan a la humanidad. Meghan siempre ha trabajado a favor del empoderamiento de las mujeres. En el 2015 se incorporó como defensora de las Mujeres en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Participación Política y el Liderazgo de las Mujeres.

“Nunca he querido ser una dama que toma almuerzos, sino una mujer que trabaja”.

Poco tiempo después, viajó a Ruanda, en África, para trabajar con mujeres líderes parlamentarias en Kigali. Estando ahí visitó el campo de refugiados de Gihembe y se involucró en varios proyectos para mejorar el nivel de vida de las mujeres en aquella región.

La historia de amor de Meghan y Harry
Creíamos que los cuentos de hadas solo eran parte de la ficción, pero la historia de Meghan y Harry se acerca bastante a cualquier guión de una película romántica. Se conocieron en una cita a ciegas, organizada por una amiga en común y a partir de allí quedarían flechados.

Markle confesó en una entrevista que concedió la pareja a la BBC en noviembre del 2017 que “no sabía mucho” sobre el príncipe Harry, sexto en la línea de sucesión al trono británico, antes de conocerlo. El príncipe también afirmó que no conocía a Markle antes de ese primer encuentro en Londres, ya que nunca había visto la serie de televisión Suits. “Así que fuimos y nos encontramos para tomar algo y enseguida nos preguntamos ‘¿qué vas a hacer mañana? Deberíamos salir otra vez’. Todo fue muy rápido”, aclararon sobre el inicio de su relación.

A partir de esa primera cita, todo sucedió tan rápido que dos citas después acamparon juntos en Botsuana, un lugar en el sur de África donde la naturaleza se encuentra en un estado puro y ofrece a quienes lo visitan una vista increíble del desierto de Kalahari. Este romántico destino significaría, unos meses después, la pieza central de su compromiso. Y es que, justo aquí, el hijo de Diana eligió el diamante central del anillo de compromiso que obsequió a Meghan. Cinco días fue el tiempo que permanecieron juntos en este país africano, donde descubrieron que eran el uno para el otro.

“El hecho de que me enamoré tan rápido de Meghan, es como una confirmación para mí de que las estrellas estaban alineadas”.

El deseo compartido de hacer un mundo mejor fue más fuerte que los kilómetros que los separaban, en ese entonces Meghan residía en Toronto y Harry en Londres. “Creo que en verdad tuvimos mucho tiempo para conectar y nunca pasamos más de dos semanas sin vernos, aunque obviamente estábamos teniendo una relación a distancia. Así es como hicimos que funcionara”, afirmó Harry en ese momento en dicha entrevista.
El deseo y la meta conjunta de realizar un trabajo que inspirara a la generación más joven a realizar una labor humanitaria, enfocada en que el mundo volcara su mirada hacia lo verdaderamente correcto, no solo en cuanto a normas, sino también a aunar esfuerzos para contribuir con los menos necesitados, fue la clave principal para que esta pareja se enamorara en tan corto tiempo.

En noviembre, el Palacio de Kensington difundió un comunicado en el que se referían a Meghan como la novia de Harry y en el mismo exigían respeto hacia su persona. Es aquí donde inició la tormenta mediática que más tarde se convertiría en un verdadero tsunami, pero en ese momento Meghan ya estaba decidida a cambiar su estilo de vida por amor, una muestra de esta decisión fue ponerle fin a su blog, The Tig, en el cual abordaba temas de viajes, moda, belleza y gastronomía.

Desde un inicio Meghan dio muestras de su personalidad única y de lo importante que era para ella diferenciarse de los demás miembros de la monarquía. Y justo cuando Harry comenzaba a ser aceptado por la sociedad como un joven que había sentado cabeza, dejando atrás las polémicas por las fiestas y los amoríos de juventud, la familia de Markle comenzó a crear nuevos conflictos, específicamente su padre y su hermanastra, quienes a causa de todo el revuelo no estuvieron presentes en la boda de la ex actriz.

El 19 de mayo de 2018 Meghan y Harry se dieron el sí, en la capilla San Jorge, enfundada en un vestido diseñado por la británica Claire Waight Keller y confeccionado por Givenchy, blanco, de mangas largas y en corte minimalista, con un velo de 16 metros de largo, confeccionado totalmente en tull y adornado con flores dimensionales que representaban los 53 países de la Commonwealth con el detalle de una flor de amapola, representativa del estado de California, lugar donde nació Meghan. Como una princesa utilizó una tiara que perteneció a la Reina María, confeccionada en 1932 y que recibiría más tarde como legado su nieta la Reina Isabel II, elaborada en diamantes y platino, con una piedra en el centro que data de 1893.

La boda estuvo plasmada de detalles, las flores que adornaban la capilla eran las predilectas de Diana, el jaguar personalizado que usaron los duques para trasladarse a la fiesta ofrecida por el príncipe Carlos, los números de la placa eran la fecha de la boda, el anillo aguamarina que perteneció a Diana (este anillo fue el sustituto del gran zafiro azul que llevó Diana tras su separación del príncipe Carlos) y el punto que más nos recordó lo que unió a esta hermosa pareja: su deseo por contribuir con los más necesitados, y es que los arreglos florales creados en la boda por Philippa Craddock, fueron donados al Hospicio de Saint Joseph, que se encarga de cuidar a personas con enfermedades graves.

Hasta este momento dimos por hecho este amor auténtico y muy parecido a los cuentos, donde Meghan por amor renunció a su carrera y a su país de residencia y a un sin número de detalles como el hecho de tener redes sociales, el utilizar jeans, el no poder llevar colores fuertes ni esmaltes llamativos, no firmar un autógrafo, no poder cruzar las piernas, respetar el orden de entrada de los demás miembros de la familia real. Si, tantas prohibiciones en algún momento pueden resultar extenuantes, más aún para una persona que no ha nacido dentro de estas costumbres.

La decisión más difícil de Meghan y Harry
Para poder adaptarse a todas las reglas que le exigía la monarquía, Meghan estuvo alrededor de año y medio tomando clases para conocer a la perfección cuales serían sus obligaciones en lo adelante. Archie Harrison, llego un año después de la boda de sus padres para completar el amor y la complicidad de ellos y aquí las cosas también se llevaron a cabo de un modo diferente al acostumbrado en la corona, la famosa fotografía saliendo del hospital luego de dar a luz, no se realizó y las pistas continuaban y acercaban a los curiosos a la idea de que ellos modernizarían la monarquía más fuerte de Europa.

“La decisión que tomé para que mi esposa y yo retrocedamos no es algo que tomé a la ligera. Fueron tantos meses de conversaciones después de tantos años de desafíos“.

Los conflictos no se detuvieron, la intención de mantener a Archie más protegido y menos expuesto, el revuelo ecologista por el avión privado en que viajo la pareja y cuyo costo había alcanzado las 20.000 libras fue un llamado de alerta para quienes les siguen de cerca y le observan como ecologistas, el pasar las navidades lejos de la reina y por último el anunció que realizaron ambos a través de un comunicado en redes sociales, donde declaraban una retirada temporal de la vida pública.

De momento estos cuentan con la aprobación de la reina y aunque es mucho lo que se ha comentado sobre el futuro de ambos y a que se dedicarán, bien es cierto que este pudiera ser un nuevo cuento de hadas, donde se conjuga además del amor, lo que es mejor para ambos y no necesariamente el sacrificio de una de las partes para adaptarse a una forma de vida que parece mágica pero es de privaciones y exposiciones.