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Mary Rosa Jiménez

Mary Rosa

Soñadora

“Soy una artista que utiliza la fotografía como medio de expresión”

Dos tendencias evidentes en los trabajos fotográficos de Mary Rosa: una son los reflejos en las grandes vitrinas de moda de París y la otra es la pasión por el color, que asegura es una herencia emocional por haber vivido entre el azul del mar por su padre, el almirante Ramón Emilio Jiménez, y los tonos pasteles de la serenidad por el lado inglés de su madre, Mary Collie.

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Sus obras se centran en ambientes urbanos como rurales. Sus favoritos son los reflejos que captura en escaparates, vidrios o lluvia.

 

Entre libros, cultura, arte y, por supuesto, un buen café, pudimos disfrutar de una tarde que estuvo llena de risas y grandes anécdotas. Librería Mamey, un legado de valoración a las letras, nos brindó ese espacio de diálogo, lleno de obras que nos acogió para poder conocer la historia de esta artista dominicana que ha capturado las fotografías al stree tstyle más impresionantes de todo París. Su cámara es la prenda de vestir que no puede faltar cuando decide salir a caminar por las calles de esta ciudad, no requiere del mejor escenario, ni de las mejores luces, solo necesita que su protagonista tenga un mensaje que transmitir y un poquito, bueno, vamos a decir que mucho surrealismo.

RS: ¿Cómo podría definirse a Mary Rosa Jiménez?

MRJ: Una pregunta difícil… Mary Rosa es curiosa, alegre y melancólica al mismo tiempo, le gusta jugar a ser más desinhibida de lo que en realidad es, que trata de ser un viaje agradable en esta vida, y hacer feliz a esas personas que le rodean. Ella es soñadora, en ocasiones despistada y juguetona. Cuando era pequeña, se acostaba en un columpio que había en su hogar y, mientras se mecía, se imaginaba cómo sería su futuro, lo que iba a ser de su vida. Pensaba en eso que fuera mi vida cuando estuviera mayor.

RS: ¿Cuándo y cómo se despierta su interés por la fotografía?

MRJ: Siempre me llamó la atención, estudié otra cosa, de pronto me caso con un francés y decido ir a vivir a París, cuando llegué a la ciudad, apenas hablaba el idioma, mi esposo tenía su vida hecha allá, éramos adultos. Me preguntaba, ¿qué haría con mi vida en esta ciudad tan grande? Me inscribí en la Universidad Americana de París y comencé a descubrir con la cámara esa ciudad maravillosa que había visitado, pero que ahora sería la ciudad en la que viviría por mucho tiempo, por esos 25 años siguientes. Descubriendo París, inició mi amor por la fotografía.

RS: ¿Qué significa la fotografía para Mary Rosa Jiménez?

MRJ: Para mí, la fotografía es un medio de expresión. Los primeros años viviendo en París no podía tener una conversación completa porque, como mencionaba anteriormente, no hablaba de manera fluida el idioma francés. Soy tímida, pero siempre me ha gustado hablar, me gusta participar, dar mi opinión en las conversaciones y debates entre amigos; como no podía hacerlo, la cámara se volvió mi cómplice, era mi medio para expresarme, de esta forma iba perdiendo la sensación de pesadez, de no poder expresarme; además, fue mi ayuda para ir descubriendo la ciudad en donde viviría; me paseaba con mi cámara en mano por todos los trenes, parques, calles y museos de todo París.

 

RS: ¿Cómo hace para elegir el tema que va a desarrollar en cada serie?

MRJ: Lo que hago es un street photography, es tirarme la cámara al hombro y salir a la calle, sobre todo en París. Aquí el clima es un poco más caliente, no suelo hacerlo. Regularmente es instantáneo lo que capto con mis ojos. Comencé haciendo series en el metro de París, esperando que se uniera el pasajero y las publicidades de la pared, de esta manera se volverían un universo solo, de este modo me encontré con los reflejos, trataba de capturar algo que no es realmente lo que se puede ver a primera vista. Me gustan los ambientes urbanos, así como rurales. Mis temas favoritos son los reflejos capturados en escaparates.

RS: Es evidente su amor por la moda. ¿Es por eso que su serie principal es sobre los chic shop de París?

MRJ: Me encanta la moda. Conocí a alguien que estuvo muy envuelta en este mundo de las pasarelas de la revista Hola en España, que me enviaba las invitaciones de los desfiles de moda y comencé a ir; entonces, es cuando comienzo a colaborar para el Listín Diario y El Siglo en ese entonces. Cubría como fotógrafa y reportera los desfiles de moda de París durante varios años, seis años justamente. Cuando terminó mi colaboración, volví a las calles, tiendas, a las vitrinas, la moda y los reflejos. Creo que las personas entendían que estaba loca, siempre andaba con mi cámara tomando fotos a los maniquíes de las tiendas.

RS: En sus álbumes de fotos se pueden apreciar fotografías de madera, óxido y pintura. ¿Por qué la atracción hacia estas piezas?

MRJ: El mar. Mi padre era almirante. Crecí jugando en la playa, pasaba mucho tiempo en un bote dentro del mar. Fue lo que más me hizo falta viviendo en una ciudad tan bella como París. Para una isleña, estos colores son maravillosos. Nacer en una isla, de hecho, ya es una bendición. Me llamaban la atención los barcos pescadores con la pintura ya oxidada, descascarada, esos que te dicen que han vivido, que las olas los han golpeado, y han sido tocados por el salitre. Encontré romanticismo en eso que, para muchos, puede ser una simpleza. Esas cosas viejas, para mí, tienen una nobleza dentro de la decadencia; todo eso lo hacía el mar. Si te fijas, las fotos solo muestran esa textura que está maltratada.

 

RS: ¿Su cámara es parte de su prenda de vestir cuando sale a las calles?

MRJ: (Risas). Mi cámara es una de mis prendas de vestir. Aunque en ocasiones, confieso tomo mis vacaciones, si duro diez días tomando fotos, es posible que dure quince descansando o leyendo.

RS: ¿Sus fotos streetstyle son creadas o surgen al instante?

MRJ: Salgo muchas veces con la idea de lo que quiero; si es un tornillo oxidado con un color rosado, lo busco, en ocasiones voy a la calle con una idea de lo que quiero, pero sin siquiera saber lo que podría encontrar.

RS: La estética de sus fotografías se diferencia una a otra. ¿Cómo llega a esa decisión (el blanco y el negro, colores, instantáneas)?

MRJ: Inicié cuando la fotografía era a blanco y negro, me gustaba mucho, me parecía bien gráfico y romántico. Recuerdo que cuando las cámaras cambiaron de rollos a digital, me quería volver loca. Abandoné, durante seis años, la fotografía. De repente, el señor Freddy Ginebra me pidió fotos para un capítulo de un libro que, en ese momento, escribía. Hablaba de la ciudad de París. No le podía decir que no. En ese momento volví a las calles con mi cámara al hombro.

 

RS: Algunas de sus fotografías han sido seleccionadas para exposiciones en instituciones y universidades. ¿Cómo se siente al ver que sus obras fotográficas son valoradas?

MRJ: Es maravilloso, es un orgullo, es una satisfacción enorme. Esa llamada de Freddy Ginebra me hizo levantarme y volver a hacer una de las actividades que más disfruto.

RS: ¿Se siente influenciada por algún estilo?

MRJ: Me fascina el surrealismo, es lo que persigo.

RS: ¿Admira el trabajo de algún fotógrafo?

MRJ: ¡Claro! En la universidad aprendí de los mejores de todos los tiempos. Nos mostraban el trabajo de grandes de la fotografía. Me encanta el trabajo de Henri Cartier Bresson y AnnieLeibovitz…

RS: ¿Cuando no hay inspiración, qué hace para recuperarla?

MRJ: Dejo que llegue la musa. Me he pasado mucho tiempo sin capturar momentos y, mientras llega, corrijo las tantas fotos que tengo guardadas, pero descanso, salgo con mis amigas, visito a mi familia, soy muy familiar.

 

RS: ¿Qué heredó de sus padres?

MRJ: Tenía una complicidad enorme con mi padre, decía que yo era su “tigresa”. Hablábamos de todo, nos encantaba intercambiar opiniones acerca de la fotografía y de libros. Heredé de mis tías, también, la elegancia y mi lado divertido. Mi madre siempre decía que era marimacho (risas), me encanta andar descalza y con mi cabello al natural. Mi familia de parte de padre siempre ha sido muy unida.

RS: ¿Qué le gusta expresar en sus fotografías?

MRJ: Me gusta que mis fotos muestren tanto los ambientes urbanos como rurales, los reflejos capturados en escaparates, vidrios o lluvia. Trato de que mis imágenes trasladen al espectador a un mundo donde lo real e irreal se sientan uno al lado del otro. Busco en las calles, historias visuales que contar.

RS: ¿Dónde se han presentado sus obras fotográficas?

MRJ: He realizado varias exposiciones individuales y participado en numerosas exposiciones colectivas en la República Dominicana, Francia, Alemania, España, México, Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos. Mis fotografías se han mostrado en instituciones como la Universidad de Zayed en Abu Dabi; Unesco, en París; el Museo de Arte Moderno de la República Dominicana; el Museo Frau, en Bonn y el Carrousel du Louvre, en París.

RS: Esa niña que soñaba en ese columpio con lo que quería ser de grande, ¿está feliz con lo que tiene hoy?

MRJ: He logrado mucho de lo que un día me propuse. Estoy en un punto interesante de mi vida. Tengo mis hijos, mis nietos, he vivido muchos momentos felices y tristes en mi vida. Ver a mis hijos estables, ver a mi familia agrandarse y tan unida me hace aún más feliz. Tenía cáncer de riñón hace alrededor de cinco años, fueron días muy duros, pero me reía mucho, creo que todo no es negativo en la vida, todo pasa por algo. Cuando fui diagnosticada y me dijeron que podría hacer metástasis en otros órganos, decidí salir de todas las redes, pero un día me levanté y le dije a mi esposo que me prestara uno de sus shorts y fui al parque Boulogne, en París. Le dije que me grabara mientras corría y, al final del video, mostré mi mejor sonrisa, con mis dedos pulgares hacia arriba. ¡Lo pasé! Tenemos que vivir más, pero sobre todo… ¡aprender a ser felices!

 

CONFESIONES

íNTIMAS

Estilo: Bohemio. 

Color: Azul.

Ciudad: París.

Lo que más le gusta de una ciudad: Su vibra, su gente y su ambiente.

Comida: Pasta.

Le gusta: Tomar una copa de vino en buena compañía.

Un Destino: New York.

Peor tendencia de la moda: Seguirla al pie de la letra.

Lo que más le molesta: La arrogancia.