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María Callas

María Callas

ESTRELLA.

texto Milagros De Jesús fotos Bettmann

Con su resplandeciente luz, ella hacía deslumbrar todo lo que estaba a su paso, al igual que, con su carisma, encantaba a los que tenían el privilegio de conocerla, en especial, sus fanáticos, quienes se volvían cómplices de sus magistrales interpretaciones al cantar, al unísono, sus éxitos.

A pesar de que su vida fue efímera, ella supo lo que era la fama por su prodigiosa voz, al entonar las famosas óperas de heroínas trágicas. Desde pequeña sintió inclinación por lo que era el canto; es por ello que recibió todo el apoyo de su madre, quien quería verla convertida en una cantante lírica.

A pesar de tener el talento necesario para ser todo lo que quisiera en la vida, su inseguridad en cierto modo la retenía, ya que no se sentía cómoda con su aspecto físico al tener un peso de aproximadamente cien kilos, y a su vez, la fuerte presión a la que era sometida por parte de su progenitora.

Las cosas fueron fluyendo con toda normalidad, hasta que el destino le puso en su camino a una importante representante del bel canto, la española Elvira Hidalgo, quien encontró en ella un gran potencial que explotar, por lo que gracias a su ayuda ingresó al Conservatorio de Atenas, donde debutó en una Grecia destrozada por la ocupación alemana y no fueron escasas sus actuaciones para los soldados, cuestión que le costó la acusación de ser colaboracionista.

Su carrera artística progresaba entre su tierra natal e Italia, lugar donde conoció, en 1947, a Giovanni Battista Meneghini, un empresario y melómano, quien fue su mentor y, tiempo después, se convirtió en su esposo. Con las actuaciones de Floria, en Tosca, de Puccini, o Norma, en la ópera homónima de Bellini, María Callas estrenó una forma de interpretar vehemente nunca antes vista en un escenario operístico, porque estos papeles le permitían hacer brillar su voz y desplegar sus notables aptitudes dramáticas.

Su popularidad como soprano acrecentaba cada día, y al ser consciente de ello, decidió darle un notable cambio a su imagen al bajar cuarenta kilos para así verse espléndida, dando paso a su resurgimiento como celebridad; así nació la gran diva de la ópera. Los contratos millonarios le llovían por doquier, al igual que sus enamorados, a quienes ella rechazaba, siendo uno de estos el presidente de Italia.

Aunque se encontraba casada, esto no le impidió a que se enamorara perdidamente de Aristóteles Onassis, el magnate griego más famoso de la industria naviera del siglo XX, con quien vivió un tórrido romance que los llevó a separarse de sus respectivas parejas. A su lado, Callas se transformó en el centro de un mundo lleno de excentricidades en el que se le admiraba con toda devoción.

Como era de esperarse, su profesión se vio impulsada, logrando alcanzar la plenitud, por lo que ella supo lo que era saborear los frutos del éxito. Pero como nada en la vida dura para siempre, la luminaria operística tuvo vivir altibajos emocionales, ya que la persona que consideraba el amor de su vida, la dejó por Jacqueline Kennedy, lo que la llevó a sumirse en una fuerte depresión. Asimismo, su carrera entró en total declive, debido a que su imponente voz se vio muy forzada, y esto la condujo a su retiro de los escenarios.

La cantante de ópera más eminente del siglo XX

Su nombre real era Ana María Cecilia Sofía Kaloyerópulos, pero artísticamente era conocida como María Callas. Nació el 2 de diciembre en 1923 en Nueva York, Estados Unidos. Sus padres, Evangelia Dimitriadis y George Kaloyerópulo eran de origen griego. La gran Callas era capaz de revivir el bel canto en su corto, pero importante trayecto, debido a su extraordinario talento vocal y actoral.

A ella se le recuerda por rescatar diversos personajes de la ópera en su esencia dramática y expresiva. A pesar de su grandioso don para las artes, su vida no fue perfecta: una desilusión amorosa la llevó al precipicio y su maravillosa carrera se acercó rápidamente al fin. Poco tiempo después, su luz se apagó en la ciudad de París, Francia, el 16 de septiembre de 1977, a la edad de 53 años.