Inicio Entrevistas Internacional Luciano Giubbilei: El diseñador de jardínes

Luciano Giubbilei: El diseñador de jardínes

INTERNACIONAL.

Soñador.

Luciano Giubbilei

“Me alejé de un enfoque más formal de la jardinería y comencé a apreciar las mutaciones de la temporada. En otras palabras, aprendí la virtud fundamental para un jardinero:la paciencia”.

texto Patricia Acosta fotos Fuente externa
El paisaje está dentro de sus huesos; su amor por la naturaleza se origina en su infancia. Sus padres, a muy temprana edad (cuatro años apenas), decidieron que viviría con su abuela, una costurera que residía en el centro de la ciudad. Nunca lo entendió, pero sí lo disfrutó. “Siempre creí que la escuela no era para mí, en ocasiones solía abandonar los salones y visitar los campos de Siena”, afirma Luciano. Definitivamente insiste en que no tenía disciplina, llegó a jugar fútbol, pero no era lo que le apasionaba.
“Siempre soñador, rodeado de naturaleza, me sentí protegido”, recuerda. Su madre era peluquera, y su padre, un chofer, y después de dejarlo en casa de su abuela, se mudaron a las afueras de la ciudad con su hermana mayor.

Su adolescencia marcó sus inicios en los jardines, se dedicaba a repartir las flores y plantas de una florería en Italia. Se dedicaba al trabajo después de salir de la escuela: horneó panecillos en una panadería, reparó los tejados de la ciudad y, tan pronto obtuvo su permiso de conducir, trabajó como camionero recorriendo toda Toscana, siempre a mano su cámara para poder registrar lo que le llamaba la atención. Le encantaban las carreteras serpenteantes y la vegetación salvaje que rodeaban las autopistas.
Una historia de amor cambió su vida. Cuando tenía dieciocho años, conoció a una inglesa que estudiaba Historia del Arte en Siena. Decidieron mudarse juntos en una casa con jardín a las fueras de la ciudad, donde podía cultivar su propia comida. Un día Silvano Ghirelli, jardinero jefe de la histórica Villa Gamberaia en Settignano, cerca de Florencia, le insistió en que tenía que estudiar si quería ser alguien y destacarse en lo que amaba. “Silvano me mostró un libro de fotografías en blanco y negro de Balthazar Korab que fue un catalizador para la forma en que hago jardines”, dice Giubbilei.

Se mudó a Londres y se inscribió en la Escuela de Diseño Inchbald de Belgravia, donde se graduó como Estudiante del Año. Empezó a trabajar en una jardinería, a todos les encantaba su trabajo y empezaron a encargarle rediseñar terrazas y jardines en toda la ciudad. En 1997 fundó su propio estudio de diseño paisajístico. Giubbilei ha desarrollado una línea de mesas y asientos al aire libre con la escultora y fabricante de muebles Nathalie de Leval, y es una apasionada de la cerámica. Recientemente compró una antigua casa de ceramistas en Mallorca y planea ponerla a disposición de los artistas en residencia.
Ahora de 46 años, es un aclamado diseñador de jardines con sede en Londres con proyectos que han surgido en toda Inglaterra, Europa, los Estados Unidos y Marruecos. Nada parecía fuera de su alcance excepto, irónicamente, ser contratado para diseñar un jardín en su propio país, Italia. Luego, hace tres años, ese escurridizo sueño finalmente se materializó.