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Jonas Kaufmann

Jonas Kaufmann

DETERMINANTE

Tenor alemán, estrella de la lírica del siglo XXI

Su cabello rizado y su vestimenta deportiva puede reflejar que se dedica a cualquier actividad, menos a la que realmente ha entregado su vida. Su voz la ha dedicado y ha trascendido en la ópera, adueñándose de los escenarios más importantes de Europa y otros continentes, causando ovaciones de un público que se rinde ante su canto, y quien se ha hecho considerar con superlativos como el mejor tenor de estos tiempos. En octubre será presentado como el plato fuerte cuando le den apertura al otoño de Opera en Nueva York, en las instalaciones de The Metropolitan Opera, donde glorificará, nueva vez y como lo sabe hacer, la música clásica.

Entrevista Petra Minaya fotos Chris Hofer y Alexander Koerner

“Llorar sobre la escena es de las cosas más difíciles. Para un actor es posible, pero si un cantante llora, no puede cantar. Eso obliga a buscar un color y una emisión para el llanto, de manera que ese se insinúa. Una vez descubierto eso, se canta sobre ese color”.

Su rostro es conocido hasta por los que no son amantes de este género. En sus primeros pasos por la música se encontraba en la disyuntiva de tener el canto como un pasatiempo e inmiscuirse en el mundo de las matemáticas como profesión, inducido por su padre, un hombre dedicado a trabajar en una aseguradora, y que a pesar de que compartía con el artista la pasión por la música, tenía claro que esta no era, tal vez, la mejor opción para vivir, lo que lo llevó a iniciar sus estudios en esta rama, pero sin dejar de lado sus clases de canto.

El amor y la pasión por este mundo lo llevaron a olvidarse del posible fracaso en el que podía caer si se arriesgaba y se dedicaba por entero al mundo de la música. Su pasión por este arte fue creciendo con el pasar de los años, ya que en su familia siempre estuvo rodeado de un ambiente que, de alguna manera, fue incitándolo a seguir el camino de la música.

Todos se inclinaban por esta área, aunque solo lo hacían por hobby. Aunque su carrera profesional se inició con pequeños papeles en los dos teatros de la ópera de Múnich, rápidamente fue escalando al unirse al conjunto en el Saarländisches Staatstheater Saarbrücken del cual fue parte por un tiempo de tres años y con los cuales fue intérprete de los papeles principales del repertorio lírico.

A sus 47 años, siendo padre de tres hijos y divorciado de la mezzosoprano alemana Margarete Joswig, goza de una fama arrolladora y el respeto de cada público que se da cita en los diferentes escenarios para deleitarse con sus melodías. Recientemente debutó en el Teatro Real con la música de Richard Wagner y Jules Massenet.

RS: ¿Su inclinación por la música nace de forma espontánea o hubo estímulo de parte de alguien?

Jonas Kaufmann: En mi casa se amaba la música clásica y también la ópera, pero ninguno era músico. Todos tocaban el piano como una manera de divertirse, pero nunca como trabajo. Yo cantaba siempre en la casa y también en el coro.

Siempre fue un bello hobby. Como a los 14 o 15 comencé a hacer pequeños solos; pero jamás pensando en tomar esto como una profesión. Cuando esto comenzó a tomar otra forma, mi papá me decía: ‘‘Tú eres un amante de la familia; y si quieres crear una familia, también necesitas un trabajo más estable’.

RS: Es un tenor muy conocido actualmente, pero… ¿qué riesgos considerada que hay en este mundo del canto?

Jonas kaufmann: El riesgo en esto del canto es muy grande. Lo veo por ejemplo entre quienes han estudiado conmigo; son sólo algunos los que pueden, al menos, sobrevivir. No es una vida de lujo. Hay tantos, además, que después de estudiar canto han tenido que comenzar de nuevo para obtener otra profesión. Es verdaderamente riesgoso.

RS: ¿Se puede afirmar, entonces, que en sus inicios se inclinó por el mundo de las matemáticas y no pensó en tener esta opción como una profesión?

Jonas kaufmann: Por supuesto. Mi papá trabajaba en una aseguradora y me impulsó hacia esta dirección. Pero no era algo para mí, todo era demasiado teórico y muy seco. En matemáticas se habla de las cosas, pero nunca se hace nada.

Durante el tiempo que estudié, jamás vi una cifra. Era solo teoría. Yo no puedo estar quieto todo el día, teorizando. Mientras estudiaba matemáticas, siempre mantuve mis clases de canto; me hacían falta.

RS: Se decide a seguir sus sueños y en la actualidad usted es conocido hasta por personas que no tienen el mínimo conocimiento de opera…

Jonas kaufmann: Se siente especial y también es un poco difícil, pues la gente te mira, hace comentarios y te trata de otro modo, sobre todo en lugares donde he cantado en varias ocasiones.

RS: Comenzó de forma muy ligera interpretando papeles de Mozart, Flavio, Casso, y ha evolucionado. Ha interpretado Lohengrin y Werther…

Jonas kaufmann: Comencé a cambiar mi técnica completamente. Hasta entonces, había cantado como un tenor muy ligero. Ni siquiera era lírico, verdaderamente ligero. Tuve grandes problemas.

Me empecé a dar cuenta de que mi voz no soportaba esa ligereza. Fue muy raro. Tenía problemas y cuando hablaba con mis compañeros, solo me decían que era muy joven y que no me detuviera, que cantara siempre muy liviano. Perdí completamente la base.

RS: ¿Cómo se dio ese proceso del cambio de su voz? ¿Lo descubrió por sí mismo?

Jonas kaufmann: La voz creció y se volvió más oscura. Fue la voz la que me señaló el camino. Pero recién cuando descubrí qué hacer con el cuerpo, pude liberar esa voz. No es que yo haya querido ser un tenor con cuerpo, baritonal.

Cuando comencé a cantar, siempre estaba arriba, las notas de paso no existían y, sin embargo, tenía menos de dos octavas.

“uno de los secretos de mi éxito fue evitar que me encasillaran en una categoría”.

RS: Su fama es arrolladora. ¿Cómo se siente ser conocido como el mejor tenor en estos momentos?

Jonas kaufmann: Diría que es más una sensación de responsabilidad. Estar en primera línea no solo significa cumplir las expectativas de los amantes de la música, sino, también, atraer a quienes pueden convertirse en uno de ellos. Y en el mejor caso, conmover a la gente que piensa que la ópera y música clásica son aburridas.

Por supuesto que lo siento como un gran halago, pero también es una gran carga. Superlativos como el ‘‘mejor tenor del mundo’’ o ‘‘el director de orquesta más importante’’ provocan objeción. Además, a quienes se les emplaza en un pedestal alto tienden ser derribados a cada minuto. Mientras más elevada es la plataforma, más fuerte es la caída.

RS: Hoy puede estar bien, pero mañana quién sabe. Usted adquiere contratos para varios años… ¿piensa en qué puede pasar en ese tiempo y cómo se organiza para llevar una agenda de esta manera?

Jonas kaufmann: En realidad es complicado. Se debe hacer un calendario con mucha anticipación. En principio, me era muy difícil lidiar con esta forma de trabajar. No se puede prever el futuro. No se sabe si la voz será capaz de hacer esto o si la voz ya será capaz realmente de hacer esto otro. No se sabe si la voz va a detener su desarrollo o avanzará. Pero es así el negocio de la ópera hoy.

RS: Ante esta realidad, ¿cómo puede salir airoso de este dilema?

Jonas kaufmann: Lo más importante es la combinación. Qué ponemos inmediatamente antes o después de un rol muy difícil, cuánto tiempo habrá que esperar entre función y función. Fue muy difícil convencer de esto a los teatros.

Procuro hacer siempre un repertorio mixto porque, personalmente, no me gusta dedicarme solo a una cosa y, también, porque no creo que sea bueno para mi voz cantar todo el tiempo el mismo repertorio.

RS: ¿Cómo es el proceso de preparación para adentrarse en cada personaje que interpreta, independientemente del canto?

Jonas kaufmann:: La ”preparación interior” empieza ya en el momento en que estudio el papel. Es una primera aproximación más instintiva que razonaba: las palabras y la música te van prefigurando automáticamente el cauce expresivo.

Si cantas una frase como ”Elsa, te amo” no puedes evitar que tu cara y tu cuerpo expresen la misma emoción que tu canto. Ya en los ensayos, si tienes la suerte de tener al lado a un director de escena con instinto musical, puedes utilizarlo como base para el trabajo interpretativo. Entonces te ‘calzas’ el personaje y eres libre de moldearlo en cada función como si fuera la primera vez.

“si uno encadena las operas, no tendrá nunca la energía ni el tiempo de hacer algo diferente”.

RS: Hace un tiempo se vio fuera de los escenarios por problemas con su voz, prácticamente la perdió, cuéntenos acerca de ese tema.

Jonas kaufmann: Tenía un hematoma en una cuerda vocal, con un pequeño vaso sanguíneo que se había roto. Había que esperar que este cicatrizara de forma natural. Fue difícil esperar tanto tiempo para volver a cantar, sobre todo que nadie sabía decirme si duraría uno, dos o tres meses.

Si lo hubiese sabido, me habría tomado vacaciones, pero estaba a la espera. Iba al médico una o dos veces por semana para ver si mejoraba. El hematoma se abrió una segunda vez cuando estaba casi curado.

RS: ¿Cómo logra desarrollar cada personaje que interpreta?

Jonas kaufmann:: Siempre es distinto. Hay personajes para los que la ópera es la única fuente de información, de manera que la atención se debe concentrar sobre el libreto y hay que leer bien lo que ahí dice para crear un personaje más creíble en lo emocional.

Hay casos en que hay muchas fuentes; por ejemplo, Lohengrin, que está en tantas leyendas. Uno puede leer mucho y verá que las diferentes fuentes apuntan cosas distintas que enriquecen el carácter. Pero también hay que cuidar esto porque se puede ir en un sentido distinto al del libreto que hay que atender.

RS: Cuáles son los aspectos que toma en cuenta a la hora de trabajar con un regisseur (registra)?

Jonas kaufmann: El registra ideal es el que tiene una idea clara sobre un personaje y la historia en que está inserto. Pero no una idea física. Los aspectos físicos deben ser creados por quien interpreta; solo así surgen naturales y creíbles. En suma, un registra que ve lo que propongo y responde a eso: me gusta esto, esto no, quiero un poco más de esto… un árbitro, en suma, que mira y que va limpiando lo que ofrecemos los cantantes.

RS: Ha interpretado múltiples personajes, pero… ¿hay uno con el que se sienta más identificado?

Jonas kaufmann: Es difícil de decir. Siempre amo el personaje que estoy haciendo en ese momento; me enamoro de manera… creo que es hermoso que eso suceda. Toda mi energía, mi alegría y mis deseos para lo que hago esa tarde.

Es cierto que hay personajes que son de otro mundo, como Werther, es un ser fuera de la vida. Y qué decir de Don Carlo… es bello como canto y también como personaje.

RS: ¿Se le hace difícil, cuando finaliza una función, volver a ser usted mismo, o simplemente se desprende del personaje que ha interpretado?

Jonas kaufmann: Entro rápido en un personaje, pero también salgo de él fácilmente. En esto ayuda mucho saber que afuera hay algo que me espera. Si toda mi vida fuese solo la ópera, solo estar en el escenario, sería muy difícil.

También el éxito o el fracaso cambian con esto. Si no ha sido un éxito la función, quizás no por mi culpa, me voy a casa y estoy en mi verdadera vida, y no pienso en lo demás. Eso sí, la adrenalina a veces me deja dos o tres horas despierto después de una función. No puedo dormir de inmediato porque estoy acelerado.

RS: ¿Cómo hace un personaje de su categoría para mantener los pies sobre la tierra?

Jonas kaufmann:: Escuchando a los pocos que te dicen la verdad. Por supuesto que me gustan los grandes elogios y buenas críticas, pero, al mismo tiempo, debes oír a aquellos cuya opinión es incorruptible, y esa parte de ti que también es incorruptible cuando revisas una grabación.

Hay una cosa que es esencial para cualquier desarrollo artístico: dudas. No aquellas que te hacen inseguro, sino que las dudas creativas que te aterrizan y te impulsan para hacer algo mejor o diferente la próxima vez.

CONFESIONES EN ROJO….

– Nombre completo: Jonas Kaufmann

– Un dato que pocos saben: Soy supersticioso.

-Algo con lo que puede sobrevivir: Puedo vivir perfectamente sin el aplauso.

– Idiomas que domina: Además del alemán, francés, inglés, italiano, me defiendo con el español cuando tengo que hablarlo, pero cantarlo es diferente.

 – Alguien que haya dejado una lección en su vida, y cuál fue: Giorgio Strehler. Que encarnara el personaje en cada función como si fuera la primera vez.

– Que puede decir acerca de su familia: La familia es siempre muy importante para mí y también para estabilizarme internamente, tener una base y no volverme loco con el éxito.