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Frank Rainieri

Frank Rainieri

VISIONARIO.

“Mientras construíamos sin prisa, pero sin pausa, no olvidamos en ningún momento que una empresa no es solo hacer negocios y pagar dividendos a sus accionistas, es una responsabilidad social que inició hace 50 años con un sueño”.

Despedimos el año con un verdadero caballero de grandes valores, que junto a los suyos, socios y colaboradores ha dado cátedras en estos 50 años de Grupo Puntacana, de coherencia, generosidad y responsabilidad social. Por eso, con estas imágenes refrescantes, queremos transmitirles las bellas energías y ese espíritu visionario y soñador, a través de esta querida familia, que tiene a Dios como centro y que ama profundamente a su país.

Frank Rainieri

fotografías Grupo Puntacana

El mar azul del Caribe, el vaivén de las palmeras, los arrecifes de coral y la tibia brisa del este, llevan el sello indeleble de un visionario que, al ir tras sus sueños, convirtió sus desvelos en una marca país, y en el destino más importante del Caribe insular.

Frank Rainieri no necesita presentación y mucho menos su Puntacana querida, que hoy celebra cincuenta años como líder indiscutible y pionera de la industria turística de la región con sus iniciativas de sostenibilidad y sus programas de responsabilidad social empresarial, que la convierten en un referente internacional.

Los valores familiares se reencontraron con la disciplina y la tenacidad y por eso, a nuestro querido don Frank, el hijo de don Francesco (Queco) y doña Venecia, se puede sentir muy orgulloso de mirar atrás y ver todo el legado que Grupo Puntacana deja al país y a una familia compuesta de hijos, nietos, socios y colaboradores que se sienten más que emocionados de recibir y preservar la antorcha de luz del más autentico emprendedor.

“El arquitecto Oscar Imbert había diseñado una terminal y así seguíamos nuestro esfuerzo por consolidar, ya no un hotel, sino un destino”.

La providencia le tenía reservada a una dama menuda , pero grande en asumir retos y crear liderazgos, siendo su manera perseverante y energizante gran responsable junto a don Frank, de crear ese oasis de amor y filosofía de vida que es Puntacana. Haydée de Rainieri llena de luz y voluntad férrea esa tierra bendita regada por el amor y la perseverancia de dos jóvenes recién casados que apostaron a crear una familia e ir tras sus sueños, no importaba a donde estos los llevase. De esta manera fueron llegando los hijos Paola, Francesca y Frank Elías, formándose con ese amor contagioso de esa tierra de canas y palmeras, de pescadores.

RS: Es muy fácil celebrar cincuenta años pero, ¿cómo fueron los inicios?
Frank Rainieri: ‘Todavía recuerdo la primera vez que llegamos en un viejo helicóptero de la Fuerza Aérea Dominicana y, al aterrizar, justo donde esta el Club Med, la familia que habitaba el pequeño rancho corrió hacia el monte porque nunca había visto un “pájaro de hierro”. El camino desde Higüey a Macao, unos 26 km, solo tenía un pequeño tramo asfaltado que llegaba hasta el cruce del Isleño. Desde allí hasta Yauya, como era mejor conocido lo que hoy es Punta Cana, era un trillo de 36 km por la arena, que solo se atrevasaba cuando no había llovido o el mar daba paso en Punta Los Nidos y en Arena Gorda, cinco o seis horas de luchas, sino te enchivabas”.

RS: ¿Cuántas familias vivían en la zona?
FR: Cincuenta y dos familias que vivían de la pesca, la tala de árboles y la copra, habitaban esta zona conocida como Yauya, Pantanal o Punta Borrachón. Lo primero que hicimos fue cambiar su nombre por uno más comercial: Punta Cana. Compramos un tractor –el que hoy está en frente a las oficinas de Grupo Puntacana– para mejorar el trillo y una planta eléctrica y dimos inicio a la construcción de nuestro primer hotelito: Punta Cana Club. Las cabañitas las diseñó mi primo Sancocho y la construcción la dirigió el ingeniero Bernal. La mano amiga de Lizandro Castillo y doña Carmen, su esposa, fue crucial en esta etapa; nos permitieron usar, durante toda la construcción una pequeña casita que tenían en Yauya.

RS: ¿Cómo impactó la apertura del Punta Cana Club en la zona?
FR: Con la apertura de Punta Cana Club se inició el camino de la economía de la zona por la que solo transitaba un vehículo, el Tubo de Lizandro, que salía a las 6:00 de la mañana desde Punta Cana y llegaba a Higüey a las 11:00, para regresar a las 2:00 de la tarde llegando a Punta Cana a las 7:00 de la noche, cargado de gente, pollo y comestibles. Con la construcción del primer hotel, iniciamos también la construcción de las primeras 7 casitas para empleados y el tanque regulador de agua construido por Julito Suero. ¡Había llegado a la zona la luz y el agua! Poco después concluíamos nuestra pista de tierra para pequeñas avionetas, que nos permitiría volar desde Santo Domingo y reducir el viaje en 45 minutos. Así comenzó el desarrollo de esta zona y de esta región.

RS: ¿Alguna vez sintió temor de haberse equivocado con esta decisión?
FR: Pocos tenían fe en lo que hacíamos, basado en mucho esfuerzo, creatividad, trabajo y con poco dinero. No había horas ni días, soportamos las situaciones más difíciles, calumnias, incomprensión, acusaciones, pero seguíamos adelante, convencidos de que, al final, la verdad y el éxito llegarían. Gracias a Dios, no nos equivocamos. En 1978 firmamos una sociedad con Club Méditerranée y en 1981 abrimos las puertas de un hotel de dimensión internacional, en el mismo lugar donde había estado el Punta Cana Club. Nueve años de esfuerzos, empezaron a rendir frutos. En 1982 logramos, finalmente, luego de siete años y tres gobiernos, que nos permitieran construir un aeródromo privado de uso comercial e internacional y el 17 de diciembre de 1983, aterrizó el primer vuelo en avión de Prinnair con 19 pasajeros, procedente de Puerto Rico. Se evaporaba más combustible del avión del que vendíamos….
El arquitecto Oscar Imbert había diseñado una terminal muy construida de palos , piedras y cana; fue su tesis de grado. Algunos despectivamente la consideraron una rancheta, pero seguíamos nuestro esfuerzo por consolidar, ya no un hotel, sino un destino.

RS: ¡Qué emocionante! ¿Qué continuó después?
FR: En 1985 abrió sus puertas el primer hotel de capital español: Barceló Beach Resort e iniciamos la construcción de nuestro nuevo hotel: Punta Cana Yacht Club, luego Punta Cana Beach Resort. Poco después se iniciaron las construcciones de nuevos hoteles en la zona: A Riu y Meliá… siguieron otros, el destino arrancaba y el Estado dominicano seguía siendo el gran ausente. La creación de nuevos hoteles, el crecimiento del aeropuerto, la marina en operación y la llegada de nuevos socios (Oscar de la Renta y Julio Iglesias), nos llevó a un cambio en la dinámica de la empresa. Luego siguieron los campos de golf: La Cana, diseñada por PB Dye, y los desarrollos inmobiliarios Tortuga y Corales, y también decidimos convertir lo que eran las villas de golf del hotel Punta Cana Beach Resort, en un hotel de lujo, Tortuga Bay, que se convirtió en el lugar de las figuras internacionales y el primer hotel dominicano con 5 estrellas AAA.
Nos enorgullece también el campo de golf Los Corales, diseñado por Fazzio y desarrollamos áreas inmobiliarias: Arrecife y Hacienda, Centro de Tenis Oscar de la Renta; cerrado el Punta Cana Beach Resort, construimos los hoteles Westin y Four Points.

“La creación de nuevos hoteles, el crecimiento del aeropuerto, la marina en operación y la llegada de nuevos socios (Oscar de la Renta y Julio Iglesias), nos llevó a un cambio en la dinámica de la empresa”.

RS: ¿Cuál es la filosofía del Grupo Puntacana ?
FR: Mientras construíamos sin prisa, pero sin pausa, no olvidamos en ningún momento que una empresa no es solo hacer negocios y pagar dividendos a sus accionistas, es una responsabilidad social que inició en 1972 con la construcción de una pequeña escuela para 12 niños, sustituida por una de cincuenta seis que nos quedó atrás; así iniciamos el Puntacana International School, colegio bilingüe al más alto nivel educativo.

RS: ¿A quién no puede dejar de agradecer en estos cincuenta años?
FR: A Ted Kheel por haber confiado en un muchacho dominicano de apenas 24 años, que acababa de conocer a su familia, que ya es nuestra, y me enorgullece ver a la primera y segunda generación de ellos tan integrada como estaba Ted. A mi familia, a Haydée, mis hijos y a todos los colaboradores que conforman la gran familia Puntacana y que hicieron suya nuestra filosofía, ayudándonos a sobrepasar los momentos difíciles, disfrutar los éxitos y crecer hasta que Punta Cana se convirtiera en el destino más importante de todo el Caribe insular.

“AGRADEZCO A Ted Kheel por haber confiado en un muchacho dominicano de apenas 24 años, que acababa de conocer a su familia, que ya es nuestra, y me enorgullece ver a la primera y segunda generación de ellos tan integrada como estaba Ted.”

Francesca Rainieri
“Reconozco y estoy orgullosa del gran visionario y empresario quien continuamente me sigue inspirando e impresionando. Admiro al increíble ser humano, pero amo sobre todas las cosas y me desvivo por el papá. ¡Ese es su rol más exitoso! Mi ídolo, mi ejemplo a seguir, mi guía, mi apoyo continuo y absoluto siempre; mi seguridad intangible, mi soporte, consejero, el abrazo seguro y el amor incondicional. Detallista, pendiente, atento, cariñoso, familiar… ¡el mejor papá del mundo!”.

Frank Elías Rainieri
“Uno de los retos más importantes y más fuertes que yo he tenido en mi vida, porque lograr lo que él ha logrado, y ser hijo de una persona como don Frank, siempre lleva comparaciones y aunque yo siempre he dicho que él llenará sus zapatos y yo llenaré los míos, aun siendo zapatos diferentes, la gente siempre nos medirá bajo la misma vara”.

Paola Rainieri
“Frank Rainieri es un hombre de un gran corazón, humilde, bondadoso que ama a su familia y ama a Punta cana. Es un visionario, es un hombre perseverante, trabajador incansable, un hombre de fe que ama su país. Un padre amoroso, un abuelo presente y un líder que inspira. Es ejemplo y guía”.