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Juan Carlos Botero

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El hijo de Fernando Botero, escritor y periodista, habla en exclusiva para RITMO SOCIAL

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entrevista: Rosanna Rivera/ fotos: cortesía entrevistado

¿Que recuerdos tienes de la Colombia de tu infancia?

Mi primera infancia la pasé en Nueva York, hasta los nueve años. En ese momento llegué a Colombia. Supongo que como en toda infancia, tuve momentos buenos y malos. Pero sin duda los mejores fueron gracias a mi padre y, a pesar de su falta de recursos en ese entonces, su empeño de volver mágico cada momento que pasábamos con él.

¿En tu tesis ‘Zona de Influencia” presentas una nueva  manera de entender  el proceso de formación de un novelista. Como describirías este proceso?

Consiste en estudiar el proceso de formación de un novelista con base en la lucha con sus grandes maestros o influencias. Solo al derrotarlas, es decir asimilándolas para convertir esas influencias en algo propio y original, es que el novelista descubre su propia voz.

El enfoque del estudio era García Márquez, y en su caso su batalla a muerte con los grandes gigantes que lo formaron, Kafka, Faulkner, y Hemingway, es notable, y además dejó huellas evidentes en su prosa. Pero la tesis sugiere que ese proceso de formación es generalizado, y ocurre a menudo entre los novelistas que comienzan su oficio de escribir.

¿Has vivido rodeado de arte desde pequeño, cómo ha marcado esto tu relación con tu diario vivir y muy en especifico con la literatura y con lo que escribes?

Uno escribe con base en lo que ha visto, leído y conocido, y lo que te ha nutrido. En mi caso, tengo un gran amor por el arte de los grandes maestros clásicos de la pintura, en particular por el renacimiento italiano.

Eso obviamente se lo debo a mi padre. Y creo que ese amor se hace evidente en lo que escribo, y no sólo a veces en la temática, sino ante todo en la forma. Al menos eso esa lo que aspiro.

¿Qué te suele inspirar? ¿Dónde se materializan y cobran vidas tus personajes y las propuestas literarias que nos presentas?

Toda la vida he sido un fanático de la aventura, y muchos de los textos que he escrito han sido utilizando esas experiencias personales. Pienso que eso le proporciona mayor veracidad a los textos. Por cierto, eso es justamente lo que recomendaba Hemingway: escribir sobre lo que conoces, lo que has vivido en carne propia.

Has publicado un libro sobre tu padre el gran escultor y orgullo latinoamericano Fernando Botero. ¿Qué significa su presencia en tu vida?

Le tengo una admiración colosal a mi padre, como artista y como ser humano. Es un hombre extraordinario, dotado de una inmensa generosidad. No muchas personas lo saben, pero a lo largo de la vida él ha regalado a distintos países más de 700 obras de arte. El libro que escribí sobre él aspira a explicar su arte, las ideas que lo llevan a pintar de una forma y no de otra, las que diferencian su pintura de la de otros artistas.

¿Qué evocan los nombres de Mario Vargas Llosa Y Gabriel García Márquez en tu memoria emocional?

Son, junto con otros gigantes de literatura, dos de mis maestros de cabecera. Mi generación tuvo una suerte infinita de escribir conociendo sus libros, que nos aportaron tantas luces y nos iluminaron un camino a seguir. La deuda que todos tenemos con ellos es simplemente impagable.

Has sido columnista en periódicos de la talla de de ”La Prensa”, ”El Tiempo” y ”El Espectador” ¿Qué te aporta el contacto directo con la cotidianidad de tus lectores?

Para mí es indispensable. Lo malo de la literatura es que uno se demora años escribiendo un libro, y por lo tanto el efecto que eso produce también es muy aplazado. En cambio, con las columnas de opinión, uno tiene la posibilidad de intervenir de manera más inmediata o directa, ojalá de aportar alguna luz sobre una problemática actual, y de expresar una opinión que uno considera necesaria de comunicar en público. Es una válvula de escape fundamental.

¿Cuál es tu Macondo personal? ¿Qué legado dejaras a tus hijos y a Colombia?

Uy, qué pregunta! Creo que sigo un poco joven para estar pensando en legados. En cuanto a mis dos hijas, creo que lo único que uno puede aspirar como padre es a ser un buen ejemplo. Si uno logra eso, creo que ha logrado bastante.

¿Cómo evalúas la situación actual de la política en Colombia? ¿Te inspiraría de alguna manera?

Me interesa mucho como analista, nunca para participar activamente, salvo cuando voto en elecciones. Y la situación actual, como siempre, es inquietante. Colombia es un país que ha sufrido demasiado, y aunque muchos de nuestros peores conflictos ya están en el pasado, todavía tenemos grandes problemas y grandes desafíos, incluyendo la pobreza, la falta de equidad y la corrupción. Y la violencia, que a pesar de haberse reducido, sigue en tasas demasiado altas.

¿Conoces la República Dominicana ?

Nunca he estado, pero me encantaría conocer. ¿Me invitas?