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Familia Rizik Mejía

Portada de Ritmo Social

Amorosos.

Raúl Karim Rizik Mejía, Alexandra Mejía de Rizik y Raúl Rizik Yeb

“La familia es el bloque de construcción básico en la sociedad”.

Mientras ocurría el ocaso aquella tarde de otoño, nos encontrábamos inmersos en la magia histórica de la Quinta Dominica para conversar amenamente con esta valerosa familia que es digna de admiración y que ha construido un gran legado empresarial, pero siendo el familiar, su éxito de vida más importante.

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“Creo que la principal razón por la que se han perdido los valores, es porque muchos padres no están asumiendo su rol en los hogares, ni están siendo modelos de los valores correctos”.

La familia es el nido de amor más sublime que existe en el universo. En ella reposan los valores y principios que son fundamentales para el buen funcionamiento de una sociedad. Un ejemplo fehaciente de ello es la familia Rizik Mejía en la que sus miembros, más que estar unidos por los lazos de sangre, comparten la misma filosofía de vida, practicando en su máxima expresión la filantropía a través del auxilio a los vulnerabilizados. La vocación de servicio en esta familia ha permanecido por generaciones y la han podido sustentar gracias al legado empresarial que han forjado por más de medio siglo. En esta edición, ellos nos comparten la historia de bendición que han recibido desde lo alto.

Ritmo Social: ¿De qué manera describiría usted al Grupo Mejía Arcalá?

Raúl Rizik Yeb: Nuestra empresa es tal como expresa su lema: ‘una gran familia’. Eso transmitimos de manera natural a todos los colaboradores, promoviendo en el trabajo ese sentido de familia que resulta en unidad, compromiso, fidelidad, buena comunicación y lo que estamos acostumbrados a definir como un verdadero ‘trabajo en equipo’. Ser productivos bajo este principio, fortalece nuestro enfoque hacia afuera, poniendo a las familias dominicanas como fuente de inspiración, tanto para acciones de bien social como para desarrollar nuevos productos.

RS: Mejía Arcalá cumple 65 años en el mercado. ¿De qué depende la permanencia de una empresa por tantos años?

RRY: Cuando las familias, y por consiguiente, las instituciones públicas y privadas tienen un fundamento sólido, es porque tienen un esquema de valores morales correctos y bien definidos para poder accionar alineados a los mismos. La diligencia, la perseverancia, la capacidad de crear e innovar, el respeto a las leyes y a la autoridad provienen de Dios y son motores de éxito empresarial.

RS: ¿Qué tan difícil ha sido perdurar en la preferencia del público por tantos años?

RRY: Los retos son parte de la vida, es el día a día en los negocios con múltiples vientos en contra que nos mueven a ser más autocríticos y estratégicos. Sin embargo, todo en este mundo perdura cuando existe un orden, cuando la calidad es invariable y se trabaja con coherencia con los valores que rigen la empresa. Ofrecer marcas con atributos ganadores no es suficiente si no se tiene vocación de servicio y no se ve el negocio como un canal de hacer el bien a muchos para construir un mejor país. Más que nunca, perdurar en la preferencia de las personas, depende de una reputación y una admiración que se forja cuando tenemos por norte aportar y hacer la diferencia para bien de la sociedad, más allá de vender y competir.

RS: Para usted, ¿qué representa el legado de principios familiares aplicados a la vida empresarial?

RRY: Al día de hoy, atesoro muchas enseñanzas cargadas de sabiduría de nuestros progenitores, cuya generación estaba permeada por los valores cristianos, aún sin saberlo, y que a manera de analogías y frases populares, mi padre Hostos Rizik Isrick nos inculcó de manera contundente. Una de ellas es la importancia de escuchar el consejo como un regalo de Dios. Solía decir: “Ay de aquel que no escucha. Jamás podrá razonar”. Siempre asegurando que las personas valen por lo que son, por sus valores morales y su buen nombre y no por sus posesiones”. En cuanto a mi madre, Teresa Yeb de Rizik, me enseñó a ser humilde, desprendido y solidario con el necesitado.

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RS: ¿Qué hábitos se preservan todavía en la empresa desde 1954 cuando don Ballardo Mejía, su fundador, comenzó este negocio junto a don Emilio Arcalá y qué han hecho para mantener esas costumbres?

RRY: La honestidad, la constante búsqueda de la excelencia, el amor al prójimo, la credibilidad y la confianza son valores morales de Dios que han permeado la empresa desde su fundación. Don Ballardo, hasta sus últimos días, fue modelo de responsabilidad y de trabajo arduo. Un emprendedor innato, de una generación caracterizada por lo valores cristianos, que trabajó desde niño con pasión. Proclamaba con orgullo: “Milex es la mejor leche para nuestros niños. Su calidad es invariable. La de mejor sabor”.

RS: ¿Cuáles considera que han sido las claves detrás del éxito que ostenta la compañía que usted preside hoy en día?

RRY: No hay éxito sin una conciencia tranquila delante de Dios, ya que este se fundamenta en la confianza y el valor de la palabra, aspecto que se ha perdido. El éxito debe incluir compromiso y lealtad, cualidades que deben primar por encima de los intereses económicos. Para ser verdaderamente exitoso, hay que ser justo, que es lo que se llama hoy día “ganar–ganar”, nunca queriendo avasallar al otro.

RS: La mayoría de los productos alimenticios que comercializan se han convertido en un sello distintivo de la tradición dominicana. ¿Cómo percibe esta aceptación?

RRY: Es el resultado de ver más allá de las necesidades funcionales. Es saber conectar con el sentir de un pueblo tan único como el dominicano y manejar un portafolio con responsabilidad, donde solo se admiten productos de los cuales nuestro gran equipo estará orgulloso y los comercializarán con limpia conciencia. Es hablar la verdad, la prosperidad vendrá como resultado.

Esta familia predica con el ejemplo su amor a Dios, a través de la solidaridad y los valores morales que transmiten hacia la sociedad dominicana.

RS: Es un abanderado de los valores familiares y empresariales. ¿Por qué es esto tan importante para usted?

RRY: Queremos trabajar con los valores cristianos contenidos en la Palabra de Dios y así generar una verdadera reformación a la nación dominicana. Debemos recordar que el cambio comienza en el corazón, al inculcar los valores morales de Dios. La familia es el bloque de construcción básico en la sociedad. Asimismo, como es la familia en una nación, así es el Estado, la iglesia, la educación, los negocios, las artes y la vida de ese país.

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RS: Han impregnado una huella imborrable en la sociedad dominicana a través de sus aportes. ¿Qué tan satisfecho se siente con sus acciones que han ayudado a forjar una mejor nación?

RRY: El verdadero amor es sacrificial. Donde Dios nos puso debemos de servir, pero para todo debemos buscar la sabiduría desde lo alto. Aun para dar, para ayudar a los más débiles y necesitados con sensatez, sin fomentar la pereza o irresponsabilidad. No podemos evadir una realidad que nos afecta a todos como sociedad, ya que esta clama por justicia e integridad. Todos queremos instituciones públicas y privadas transparentes. La necesidad de transformación no desaparecerá mientras sigamos haciendo del sentimiento y de lo que sentimos “un valor” y nos olvidemos de los “principios”. Como dice la Palabra de Dios: Debemos vivir por principios.

RS: ¿Cómo visualiza a nuestro país en materia de valores morales?

RRY: Un aspecto esencial, al que debemos poner atención ante la crisis de valores que estamos viendo propagarse en nuestro país es el hecho de que la responsabilidad primaria de la educación de los hijos está en el hogar. Ahí es donde se les debe de enseñar el amor a Dios, a la patria, al prójimo y a la libertad. La escuela es solo una extensión de esa educación que empieza en el hogar. Creo que la principal razón por la que se han perdido los valores, es porque muchos padres y madres no están asumiendo su rol en los hogares ni están siendo modelos de los valores correctos. La principal responsabilidad de los padres es proveer a sus hijos valores morales, enseñarles la palabra de Dios y ejemplificar en sus vidas esas enseñanzas. La escuela es una extensión del hogar, que a la vez, debe basarse en valores cristianos. La educación no es neutral, necesariamente debe ser fundada en valores. El principal centro de educación de una sociedad es la familia y esa responsabilidad está a cargo de los padres, no del Estado. El Estado es un ayudador. Le corresponde mantener el orden de la sociedad, proteger a todos los individuos, aplicar las leyes de manera general y garantizar el orden. Cuando nacemos, entramos en un mundo de autoridad, y el primer contacto es con los padres. Está claro que si esta relación no funciona bien, toda nuestra sociedad saldrá perjudicada. Precisamente por esto tenemos tanta violencia y desobediencia a las leyes. La desobediencia en el hogar lleva a rechazar la autoridad en todas sus manifestaciones, y la obediencia en casa lleva al respeto a la ancianidad, a la autoridad civil y a un al liderazgo en el trabajo. Todo proviene de la familia. El fundamento de una nación descansa en la familia. La familia es la base fundamental, el bloque de construcción básico de una sociedad libre. Porque como es la familia así serán las instituciones públicas y privadas de un país, los negocios, las empresas y las iglesias. Por eso es que el hogar debe de ser protegido. Los pactos de matrimonios bíblicos mantienen a las parejas unidas y fuertes. Sin familias fuertes, ninguna nación puede permanecer por largo tiempo.

RS: Recientemente la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil participó en el Festival Young Euro Classic celebrado en Konzerhaus de Berlín. ¿Qué sentimientos le embargan al ver triunfar esta agrupación musical a la que su compañía le ha dado tanto apoyo?

RRY: Todo esto nos motiva a dar continuidad a lo que, desde años atrás, augurábamos como toda una revolución musical en niños y jóvenes, con el extraordinario trabajo del maestro Alberto Rincón, a quien Dios ha dotado de un gran talento que, con admirable entrega, ha sido el gestor principal del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles en todo el país, como parte del Ministerio de Cultura, junto a otras personas que, con un esfuerzo unificado, lograron hacer realidad la reciente participación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil en varios escenarios de Europa, poniendo en alto la dominicanidad con la mejor representación de la juventud de nuestro pueblo, ávida de oportunidades. A través de la música, sembramos valores morales, creamos buenos ciudadanos y edificamos a toda una nación.

Alexandra Mejía de Rizik (Vicepresidenta Ejecutiva del Grupo Mejía Arcalá)

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RS: ¿Cómo recuerda usted a su padre Ballardo Mejía Alvarado y a su madre Luz Ofelia Arcalá?

Alexandra Mejía de Rizik: Mi padre, don Ballardo Mejía Alvarado, fue un luchador toda su vida, un hombre de trabajo con un encanto natural para florecer las buenas relaciones. Poseía una personalidad afable y cariñosa, sabiendo conjugar la rectitud con un exquisito sentido del humor. Para mi padre, cada jornada de trabajo era como un gran evento para el que se ataviaba de la mejor manera por dentro y por fuera, lo que daba un claro mensaje de la seriedad y la solemnidad con la que asumía cada día sus labores. Fue siempre un hombre de palabra firme. Ser cumplidor era su principio clave en los negocios. Como líder de familia dio ejemplo de padre amoroso y atento a los detalles. Enseñó a sus cuatro hijos el buen trato al prójimo sin distinción y a forjar en sus empleados un sentido de familia. Mi madre, doña Luz Ofelia Arcalá de Mejía, fue una mujer cuyo sello era la humildad. Fue protectora de los suyos, cariñosa, vigilante de la unión familiar. Gracias a su carácter, tuvo la dicha de ser querida por todo el que la conoció. Definitivamente, una mujer encantadora cuya vida fue fructífera en el amor hacia los demás y especialmente hacia su adorado esposo, sus hijos Roxanna, Bayardo Emilio, Jacqueline y yo, así como a sus amados nietos.

RS: ¿Podría contarnos alguna anécdota que atesore consigo sobre un momento especial que pasó junto a su familia?

AMR: Hace casi 25 años, mi papá, don Ballardo y mi querido suegro, don Hostos, se hicieron cómplices para lo que, sin lugar a dudas, era el plan perfecto de Dios para unir a dos familias. La conexión entre ellos fue espontánea desde que se conocieron, de tal manera que involucraron a toda la familia para que nuestra boda se realizara en corto tiempo. Lo que en su momento nos parecía apresurado, resultó ser la más maravillosa experiencia de nuestras vidas. Raúl y yo hemos visto a Dios obrar de una manera que no podemos describir con palabras. Nos sentimos muy agradecidos del Señor por nuestro hijo, quien es una bendición para nosotros y para todo aquel que lo conoce; es un joven talentoso, responsable, cariñoso, tierno, humilde y enfocado. El cuidar y amar de sus abuelos, de una manera sacrificial fue una gran enseñanza para su vida.

RS: ¿Cómo se siente al ser, junto a su esposo, una de las mayores responsables de la empresa?

AMR: Me siento comprometida con la misión asumida por el liderazgo responsable y con gran sentido del deber de mi esposo. Es un gran compromiso seguir el legado dejado por nuestros padres. Raúl es un hombre valiente, de convicciones firmes, lo que genera un respeto natural por sus ideas a las que nos unimos todos, porque vemos un deseo genuino de agradar a Dios a través de lo que hace y de contribuir a la sociedad. Su visión macro y también orientada a los detalles me ha permitido ver más allá de la rutina operativa del negocio. De esta manera, trabajamos por un mismo objetivo.

“Nuestro hijo es un una bendición para nosotros y para todo aquel que lo conoce. es un joven talentoso, responsable, cariñoso, humilde y enfocado.”

RS: ¿Qué ha significado en su vida el apoyo recibido de parte de su compañero de vida Raúl Rizik Yeb para el buen funcionamiento del negocio familiar?

AMR: Agradezco a Dios por proveer para nuestra empresa y nuestra familia del liderazgo con visión y valores personificado en Raúl. Él ejerce la destreza que tiene para manejar sus empresas, fortalecido en el Señor y en el poder de su fuerza. Posee un liderazgo innato que lo hace un gran motivador, pero sobre todo un hombre íntegro, amante de Dios, digno de confianza con quien mi padre construyó una hermosa y estrecha relación de mutua fidelidad desde nuestro noviazgo hace 24 años. Valoro su capacidad para ser un conciliador, su responsabilidad en el trabajo y el hogar. Trabajador desde muy joven, emprendedor, con mucho tacto y sentido común, queriendo siempre vencer el mal con el bien y fomentar lo bueno en los que le rodean.

Raúl Karim Rizik Mejía (Hijo)

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RS: ¿Qué valora de haber crecido en el seno de una familia con un gran legado empresarial?

Raúl Karim Rizik Mejía: Ha sido un honor y privilegio el tener la dicha de aprender de mis abuelos y de mis progenitores. Para mí es la más alta distinción, debido a que han proyectado en mi vida los valores que dignifican al ciudadano y al ser humano. Al mismo tiempo, resaltando la importancia de la unión familiar y la integridad no solo en el ámbito laboral, sino en todo lo que uno se propone en la vida.

RS: ¿Cuáles cualidades podría destacar de sus padres?

RKRM: Honestidad, liderazgo, humildad, paciencia y amor.

“Ha sido un honor y privilegio el tener la dicha de aprender de mis abuelos y de mis progenitores. para mí, es la más alta distinción, debido a que han proyectado en mi vida los valores que dignifican al ciudadano y al ser humano”.

RS: ¿Cómo se prepara académicamente para formar parte del negocio familiar?

RKRM: La mejor escuela que he tenido han sido los consejos de mis abuelos. Mi abuelo Ballardo siempre resaltando los valores familiares, la integridad y la importancia de la buena preparación académica. Mi abuelo Hostos destacando la importancia de la disciplina y la humildad. De ellos, al igual que de mis padres, he tenido el privilegio de recibir una “universidad” viviente. Con respecto a mis estudios académicos, me encuentro en mi último año de universidad, estudiando dos carreras. BA: International Business y Entrepreneurship, en Liberty University, en los Estados Unidos.

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“Me siento comprometida con la misión asumida por el liderazgo responsable y con gran sentido del deber de mi esposo. Raúl es un hombre valiente de convicciones firmes, lo que genera un respeto natural por sus ideas a las que nos unimos todos, por su deseo genuino de agradar a Dios en todo lo que hace”.