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Desde mi Atanor: Feng Shui, la Arquitectura de la Energía

DESDE MI ATANOR.

RECIBAMOS LA NAVIDAD Y EL NUEVO AÑO CON ESTE ARTE MILENARIO. Cuando trabajamos en un proceso de feng shui, tomamos como base los cinco elementos: agua, aire, fuego, metal, madera, así como el Bagua, mapa con forma de octágono, en el cual están representadas las siguientes áreas:
Familia.
• Salud, prosperidad, bienestar, dinero.
• Pareja, relaciones amorosas, matrimonio.
• Carrera, estudios.
• Espiritualidad, la paz interna.
• Relaciones humanas/comunicación/viajes.
• Fama y prestigio.
• Creatividad y, el Chi que es el centro de nuestras vidas y espacios.
En esta estación impera el color verde, símbolo de curación, armonización, relaja y provee bienestar; el rojo, dorado, representan el fuego, la vitalidad, el ímpetu, la alegría. Aún sean los colores de temporada, debemos mantener el equilibrio, sobre todo del rojo, que, en exceso, genera ira, inquietud; equilibremos con elementos que calmen como el azul; si el ambiente es de melancolía, sí es conveniente aportar más rojo.
ENTRADA DE LA CASA U OFICINA. En esta área gobierna el elemento agua, la que debe fluir como estado natural; utilizar elementos decorativos en forma redonda u ondulada como la corona navideña en verde (naturaleza), dorado y/o plateado (metal, prosperidad), rojo (fuego) para atraer la prosperidad. Esta entrada debe estar libre de obstáculos, limpia y ordenada, pues es el umbral a nuestro espacio familiar y de productividad, si es área de trabajo.
¿DÓNDE DEBE COLOCARSE EL ÁRBOL DE NAVIDAD? Preferiblemente que se vea desde la entrada principal; también acorde a las áreas que queramos consolidar: si quieres fortalecer el área familiar, lo colocas a la izquierda –Oeste- con respecto a la puerta de entrada. Si el propósito que nos mueve es atraer o dimensionar la prosperidad, mantener buena salud, se colocará en la esquina superior izquierda de esa área o si la familia quiere un bebé, el árbol irá a la derecha –Este- con respecto a la puerta de entrada. El árbol es el retorno del calor a la tierra, un simbolismo tradicional en estas celebraciones.
LAS LUCES, asociada con el sol, la claridad, la antítesis de la sombra, no deben faltar en nuestros hogares.
LAS ESFERAS. Representan los dones de Dios a la humanidad, puedes ser creativo y rotularlas con el nombre de cada uno de los integrantes de la familia y otras con palabras positivas como “alegría”, “amor”, “bienestar”, etc.
EL ÁNGEL. Simboliza el amor y la bondad.
FLOR DE PASCUA. Fortuna, buena suerte.
PINO. Larga vida, fuerza interior.
ESTRELLA DE NAVIDAD. Representa el firmamento eterno donde reside la divinidad.
CAMPANAS. Anuncian la Navidad y el nacimiento de niño Jesús. Antiguamente eran usadas para ahuyentar los malos espíritus.
VELAS, INCIENSOS Y ACEITES AROMÁTICOS. Equilibran y aumentan la energía positiva, representan el calor y la luz. Colocar en el centro de la vivienda, comedor, habitaciones, baños.
PIÑA DE NAVIDAD. Representa la unidad familiar.
EL ACEGO Y EL MUÉRDAGO. Para los druidas, las hojas de acego significan el retorno del sol, la luz y atribuían poderes mágicos y de purificación al muérdago.
Estimula los sentidos:
Para el olfato, quema incienso antes de recibir a los invitados.
Gusto: Un buen vino, chocolate caliente con canela, galletitas y pasteles de Navidad.
Audición: Ambienta con villancicos y música alusiva a la época.
Tacto: Texturas suaves y cálidas.
Visión: Mantén los espacios bien decorados, ordenados, limpios; viste con tu mejor ropa, celebra la vida, el amor, la familia, ¡y sé feliz!

EDITORIAL.

El feng shui nos enseña cómo armonizar y distribuir los espacios, repercutiendo favorablemente en todas las áreas de nuestras vidas. Este arte nace de la sabiduría oriental. Con su aplicación, logramos acelerar los procesos, es sanador,   concretiza, libera, estabiliza. Su buena utilización potencia y armoniza el amor, las relaciones familiares, salud, carrera, las riquezas que nos corresponden por ley de vida, refina y mantiene la imagen que los demás perciben de ti, dimensiona la creatividad y otras áreas importantes; hace que nos sintamos bien con nosotros mismos, concilia nuestro ser interno, nos ayuda a encontrar el equilibrio y el bienestar.
Todo lo que hagas para mejorar tu entorno lo estás haciendo para mejorarte a ti mismo, este podría ser el espíritu del feng shui y la temporada se hace propicia para canalizar las energías de nuestra residencia y lugar de trabajo a través de este método, el cual nos permitirá materializar nuestros deseos y metas, en armonía con el universo.
Paz y bien, amor infinito.

firma-jacqueline-Santo