Si fuera un vino, definitivamente sería un gran reserva. Es nuestro vino más equilibrado,
es demasiado vino, no es para todos los días, es para ocasiones especiales… muy potente
y de altísima calidad.

La espontaneidad, simpatía y sinceridad le definen como persona. Este gran hombre de negocios dejó a un lado su apretada agenda para conversar con nosotros en las instalaciones de El Catador, una mañana de martes. En este encuentro con Daniel De Manuel, administrador de empresas y director de Exportación de Protos, la bodega de vinos españoles más antigua de Ribera del Duero; descubrimos que él vive cada instante de su trabajo: “Viajo mucho, visito cada cliente, en cada país donde hemos dicho presente como marca”. De hecho esa calidez que se refleja en el desarrollo de las relaciones más cercanas con los clientes, propia de De Manuel, es lo que él considera su más importante aporte a esta empresa vinícola, situada en Valladolid. “Yo hago catas con clientes, capacitaciones para personal de restaurantes, catas ya más grandes…”, nos comentó De Manuel.

Y estas últimas son las que este señor más disfruta y el objetivo de su reciente visita a la República. ¿Algo que también ama? La playa. Tanto, que nos confesó, de manera muy jocosa: “Si algo tengo claro en la vida es que el día que me jubile, me iré a vivir a la playa”, momento que también aprovechó para halagar los paisajes de nuestro país. Sobre el vino, nos dijo que nunca ha parado de aprender, y aunque tuviera la intención de probarlos todos, entiende que sería una verdadera misión imposible, porque cada día son más las botellas producidas. Sin embargo, a la hora de preguntarle sobre qué vino sería, nos respondió de manera muy segura y firme: “Entiendo que un Gran Reserva, porque voy para mayor (risas). No, y también porque son nuestros vinos más equilibrados, son demasiado vino, no son para todos los días, son para ocasiones especiales… muy potentes y de altísima calidad. Pensándolo bien, sí, me quedo con el Reserva”. Quizás esto lo descubrió durante el recorrido a través de las bodegas de Protos, realizado en su primer día de trabajo. Y es que esta empresa posee una de las bodegas más visitadas de la zona, ofreciendo tours a todo turista y amante de esta bebida.

A pesar de su indiscutible excelencia en su labor, su historia con los vinos inició por pura casualidad. De hecho, su gran sueño inicial era ser cineasta: “Mira, yo empecé en esto porque en España, en el tiempo que estudié, solo había una escuela que impartía la cinematografía, estaba en Madrid y, además, había un tema complicado con los profesores. Ahí fue que me decidí por la Administración de Empresas… y pues hice un Master de Comercio Exterior, para evitar que mi trabajo fuera muy de oficina. A partir de ahí me contrató una bodega. Ese fue mi primer encuentro con los vinos. Una vez inicié, comencé a prepararme en el área de la etnología”, nos confesó De Manuel. Y como se dice que un conocimiento no es conocimiento hasta que se comparte, De Manuel Martín también ejerce la pedagogía, impartiendo clases de Master en la Escuela de Negocios de Valladolid.