A una semana de esta conversación y luego de ayudar a mi amiga Alicia a empacar sus cosas e irse del país por “una temporada”, recibo la invitación para la puesta en circulación de Cinco esquinas, la nueva novela de Mario Vargas Llosa.
Hablar de don Mario es demasiado amplio, por lo que me circunscribiré a comentaros sobre esta, su nueva novela, puesta a circular a principios de marzo pasado y que a un mes, lleva varias reimpresiones.

Para los que pensabais que en los últimos tiempos él estaba demasiado ocupado para escribir, os digo que estabais muy equivocados (a menos que esta novela estuviese escrita hace tiempo y haya decidido publicarla ahora) y como señala el disclaimer al inicio del libro, “Cinco esquinas es una obra de ficción en la que, para la creación de algunos personajes, el autor se ha inspirado en la personalidad de seres auténticos”.

Pero vamos desde el principio: comenzando con la portada, transgresora en sí misma, continuando con la notita del párrafo anterior y luego las páginas iniciales del primer capítulo, Cinco esquinas tiene todos los ingredientes de una receta adictiva. Todo lector, el más profundo o el más superficial, seguirá leyendo hasta el final (por diversas razones, claro está, el culto dirá “vamos a ver qué nos trae Varguitas esta vez” y el superficial querrá saber con lujo de detalles lo que ocurrirá entre Marisa y Chabela, dos de las protagonistas principales).

La novela presenta, a través de sus protagonistas peruanos, las dos caras de una sociedad latinoamericana cualquiera de los 90. Un poco arquetípicas, las dos parejas perfectas formadas por Marisa y Enrique y Chabela y Luciano -ricos, bellos, aburridos, un poco ingenuos, al margen de la vida real de la gente de su ciudad- se ven enfrentadas a una situación que no deja espacio para vuelta atrás.

La otra cara la componen el causante de todo, Rolando Garro, periodista de baja estofa dedicado a los escándalos de la farándula y los políticos, su asistente la Retaquita, la de la mirada inmóvil, Ceferino el fotógrafo y el archienemigo de Garro, Juan Peineta, declamador sin empleo y cómico frustrado. Como protagonistas en background, Fujimori y el Doctor, personajes reales de una época de ingrata recordación para el Perú. Al mismo tiempo, don Mario aprovecha y ataca de frente al periodismo sucio, que se vende por dinero y hace daños irreparables a personas inocentes (o no tanto).

Marina-PiernasSin llegar a la ficción transgresiva como la define el crítico literario Michael Silverblatt, Vargas Llosa es fiel al estilo que conocimos en La casa verde, por una parte, Conversación en la catedral, por otra y, sí, también en La sociedad del espectáculo. Cinco esquinas es un mosaico muy bien logrado de los temas recurrentes a lo largo de la bibliografía de don Mario y, por qué no decirlo, la Preysler tenía razón cuando comentó para Hola! “Empiezas y no lo puedes soltar. Lo he leído de un tirón”.

“Tienes que armarte de valor, Marisa. Los escándalos parecen terribles cuando ocurren. Pero pasan pronto y al poco tiempo nadie se acuerda siquiera de ellos… Chabela pensó que su marido no creía una palabra de lo que estaba diciendo. Luciano era tan correcto que ni siquiera sabía disimular sus mentiras”. MVL

Firma Marina Osborne