Inicio Columnistas P.S. It's Fancy Chanel: otoño/invierno 2019-2020

Chanel: otoño/invierno 2019-2020

P.S.IT’S FANCY.

FRONT ROW

“Tengo los pies bien puestos sobre la tierra, solo que no sobre esta”. Karl Lagerfeld.

 

“Como caminar en una pintura”, fue la poesía que Chanel recitó al Grand Palais para presentar su propuesta ready to wear Otoño/Invierno 2019-2020. Recrearon una montaña nevada, un pintoresco y pequeño pueblo alpino vestido de blanco para exponer el après ski más sofisticado.

Fue la primera vez, en 36 años, que no estaba Karl Lagerfeld presente, pero sí el resultado de las piezas que venía trabajando –hasta el último de sus días– junto a Virginie Viard, la nueva directora creativa de la firma. Emotivo y elegante fue, sin haberse pensado desde el principio, un homenaje al káiser y a sus reinterpretaciones constantes del revolucionario legado de Madame Coco.

Eso, sobretodo, lo logró la Camelia (insignia de la firma francesa) que llevaba Penélope Cruz en mano mientras caminaba vestida de blanco por la pasarela. En la propuesta, los colores neutros: blanco, negro y camel, son protagónicos, sin embargo, supieron compartir escena con los rojos, rosas y azules que vimos evidenciados en los abrigos largos, las capas, los pantalones de talle alto, cortes rectos y un tanto acampanados, las faldas como imitando bolas de nieve, cinturones a la cintura y el juego de texturas que no dejó fuera al icónico tweed y celebró el regreso de la pata de gallo.

El toque nevado también lo aportaron las botas de montaña, las carteras, los cristales, las plumas, los broches y los collares de perlas (y la mezcla con otros de otros materiales y bisutería) que completaban los looks. El maquillaje de las modelos apostó al natural, algunas llevaban sombreros (la pieza que inició el imperio que hoy es Chanel) y otras cintas convertidas en lazos, y flores del mismo material, recogiendo mitad del cabello.

#FrontRow

Un desfile de LagerfelD jamás sería lo mismo sin sus musas, amigas y embajadoras. Algunas de ellas, como Claudia Schiffer (su musa de los 90), la actriz Monica Bellucci, Laura Bailey, Naomi Campbell, Anna Wintour y Kristen Stewart estuvieron presentes en primera fila, mientras que otras como Cara Delevingne, Penélope Cruz (cara de la firma el año pasado) y Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford; estuvieron honrándole sobre la pasarela.

EDITORIAL.

Un minuto de silencio sucedido por la voz en off de Karl Lagerfeld conversando sobre el momento en que llegó a su vida la propuesta de tomar las riendas creativas de Chanel, fueron la antesala de un desfile para la historia. Si bienes cierto que su muerte fue inesperada, el camino hacia el Paris Fashion Week, y la vida, estaba estructurado de tal manera, que todo terminó encajando de forma perfecta para despedir con esta semana de la moda a quien con su irreverente sentido del humor y su inalcanzable creatividad supo dar vida a un legado que parecía perderse en el tiempo tras la partida de Coco Chanel.

París, una ciudad con la que soñaba desde niño, cuando se encontraba llenando de dibujos sus cuadernos de clases en su natal Alemania, fue el escenario que le permitió alcanzar con éxito la realidad de todas sus pasiones. También es la misma que se vistió de tweed para el eterno “hasta luego” al poderoso emperador de la industria. Ilustrador, fotógrafo, artista y célebre por, al igual que su antecesora, reescribir los inicios de su historia, dándole el sentido y el curso en los que creía. Vivió para, “sin querer queriendo”, convertirse en ejemplo, en referente, en eternidad.

“The beat goes on” (el latido continúa) decía la tarjeta ilustrada con “ambas caras de Chanel” que recibía a todos los invitados en sus respectivos asientos. Una invitación para Virginie Viard, su sucesora; su equipo, modelos y más fieles seguidores en todas partes del mundo a, sin importar qué, mantener los corazones del propósito, dentro y fuera de la moda, siempre latiendo.