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Cáncer y Sistema Celular

Desde Mi Atanor.

El ciclo vital que acontece en todo ser vivo, tanto en el humano como en la naturaleza es “nacer, crecer, nutrirse, respirar, reproducirse y morir…”, y esto es lo que sucede con nuestro sistema celular: de manera ordenada, las células nacen, crecen, se reproducen y mueren. Mueren cuando están envejecidas y/o dañadas, cuando ya su ciclo de vida se ha cumplido y deben dar paso a la formación de nuevas células. Pero, ¿qué pasa cuando estas se resisten a morir? Ellas mismas se crean un mecanismo para sobrevivir y continuar con su función, lo que hace que su actividad sea anormal, ya que no están en perfecto estado para brindar la condición óptima que necesita nuestro organismo, por tanto, se produce un descontrol, nacen nuevas células, las cuales resultarán innecesarias pues hay una sobrepoblación: las células que están en perfecto estado, las que debieron morir –ahora anormales– y las nuevas que no encuentran un espacio idóneo para desarrollarse libremente, por lo que terminan sobrando. Esto hace que se produzca una división ininterrumpida de las células, formándose una masa celular o tumor… así se forma el cáncer: es la multiplicación descontrolada de una o más células que han perdido su mecanismo de control y han cambiado su ADN.
El tumor puede ser sólido o no; en la sangre, por ejemplo, no lo es. Las células cancerosas pueden moverse a órganos más lejanos del afectado, a través del sistema circulatorio y/o linfático.
¿POR QUÉ SUCEDE ESTO?
Cuando el sistema inmunológico está débil, cuando nos embarga la tristeza, decepción, fracaso, cuando nuestra energía se mantiene baja por mucho tiempo a causa de alguna situación fuerte que hemos guardado en soledad, en silencio, algún shock traumático, estamos expuestos a los agentes carcinógenos que nos rodean, que aprovechan esa situación de fragilidad por la que estamos pasando para invadir nuestras células y afectarlas.
AGENTES GENERADORES DE CÁNCER
Estilo de vida y alimentación inadecuada: ingesta frecuente de grasas saturadas (mantequilla, aceite vegetal, leche entera, helados, carnes (la piel de las aves y la grasa blanca que ves en los cortes, es grasa saturada, lo cual incrementa los niveles de colesterol malo), alimentos fritos, empanizados, ahumados y picante excesivo; harinas, azúcares, alcohol, tabaco, gaseosas. sedentarismo, cero ejercicios y oxigenación.
Inflamación crónica del organismo: obesidad, infecciones que no desaparecen, como en el intestino, etc.
Exposición a ciertos campos electromagnéticos: transformadores y torres de alta tensión, antenas, teléfono celular microondas.
Exposición a productos químicos: asbesto, benceno, arsénico, níquel, gas, cadmio, cromo, cloruro de vinilo, etc.
Agricultura: algunos fertilizantes, pesticidas, insecticidas y productos derivados del petróleo.
La presencia de uno o la conjugación de varios de estos elementos de forma asidua, descompone nuestro sistema celular; es como una bomba que detona el organismo, conllevando a que se produzca la afección.
No queramos actuar cuando la enfermedad invada nuestro cuerpo… tomemos medidas preventivas cuando aún estamos sanos. Sabemos que nuestra permanencia en este plano tiene fecha de vencimiento, no aceleremos ese proceso con un proceder deplorable e inadecuado, “gozar de la vida” no es cometer excesos, no confundamos.
Hagamos grato nuestro paso por esta existencia, mantengamos nuestro cuerpo físico, emocional, mental y energético en el mejor estado que podamos propiciarnos. “Tu cuerpo es un templo y, como tal, has de cuidarlo”. Disfrutemos el presente en salud, con mayor calidad de vida, de modo que cuando nos corresponda desencarnar, la Parca no nos tome desprevenidos sin haber hecho lo suficiente.
De la serie “El Cáncer: Una Visión Holística” de la autora.

EDITORIAL.

Sin duda alguna, la fórmula: cortar (operar), quemar (radioterapia), envenenar (quimioterapia), no es lo que está resolviendo la situación de manera eficaz, aunque, indudablemente, es la que está enriqueciendo a las grandes farmacéuticas del mundo. Tan cierto es, que a la persona que se le diagnostica con cáncer, no muere por la enfermedad per se, sino por la medicación tan invasiva que se le suministra. Así que todos, tanto la medicina científica, la tradicional oriental y occidental, investigadores, pacientes y familiares aún tenemos trabajo por hacer…
Paz y bien. Amor infinito.