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La Semana Santa en los tiempos de la abuela

texto y fotos Federman Cruz

Las familias de mis padres vivían una enfrente de la otra y en pleno centro de la Ciudad Colonial.
Crecí y viví con intensidad el ambiente tan especial de la ciudad intramuros de los años setenta y los ochenta: las fiestas del Callejón de Regina en navidades, las primeras Ferias del Libro, los almuerzos domingueros donde mamá y, como católico practicante, disfruté la celebración de cada Semana Santa en la Ciudad Colonial.
Sobre la Semana Santa, recuerdo cómo las calles de la zona se cerraban al paso de vehículos, el recorrido procesional se vivía con un fervor único, y para mi familia era un honor presenciar la salida en Miércoles Santo de la Dolorosa y el Nazareno de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen.
El Jueves Santo era de recogimiento, y desde las 8:00 de la noche hasta la madrugada visitábamos los monumentos, que consisten en una exposición alegórica a la Última de Cena de Jesús junto a los apóstoles. De igual forma, el Viernes Santo asistíamos al Santo Entierro, procesión que sale desde la Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes y que constituye un momento cumbre de nuestra Semana Santa.

En agosto del año 2001 visité por primera vez a mi amada Sevilla en España. Atendiendo a la invitación de un amigo, conocí pequeñas iglesias y capillas donde mantienen un rico patrimonio de imágenes que están exhibidas y que salen a procesionar en Semana Santa. En primer lugar fuimos a la Basílica de la Macarena. Cruzando su arco de entrada, supe que me enfrentaba a algo distinto. Como detalle interesante, encontramos que un hermoso mosaico de cerámica andaluz con la Virgen de la Altagracia, engalana la capilla de la Hispanidad de la Basílica, junto a la pintura y retratos de otras vírgenes latinoamericanas. Sevilla lleva siglos organizando su Semana Santa. Para ellos, tener a su Virgen de la Esperanza Macarena es lo más grande y sus rostros se iluminan al hablar de su Cristo del Gran Poder (conocido como el Señor de Sevilla). Pero también ellos tienen a su Virgen de la Esperanza de Triana que, como nos comentó mi amigo sevillano: “Vivo en el barrio de la Macarena, soy “macareno”, pero reconozco que cuando la Esperanza de Triana cruza el Puente de Isabel II y entra a Sevilla, este pueblo tiembla”. Ante todas aquellas anécdotas y vivencias, me propuse visitar la ciudad en Semana Santa… y así lo hice. Llegué a Sevilla en primavera, para disfrutar de una época donde el olor a incienso y azahar se percibe en todas las calles de la ciudad.

Pero, ¿qué tiene esa Semana Santa que la hace tan especial?
Solo decirles, que desde el punto de vista religioso, cultural y gastronómico, la Semana Santa es una tradición en todos los pueblos de España. En Andalucía, las procesiones se viven con más alegría y “bulla” que en otras regiones de España. Imagínense que solo en la Semana Santa de 2016 se dieron cita, entre sevillanos y turistas visitantes, alrededor de 1,6 millones de personas que disfrutaron de estas fiestas, triplicando así la población actual de la ciudad capital andaluza. Es en Semana Santa que se conmemora la pasión de nuestro Señor Jesucristo y por ello las hermandades y cofradías (que están integradas por los feligreses) realizan su Estación de Penitencia desde sus capillas y recorren las calles de Sevilla hasta llegar a la Catedral, donde presentan su respeto a las autoridades de la iglesia católica. Ahora bien, ¿qué orden de sucesos veremos al momento de salir una procesión en España? Las procesiones están compuestas por los pasos procesionales que son de dos tipos: el Paso de Misterio, que representa una escena de la pasión de Cristo, tal cual la conocemos en los relatos de los evangelios; y el Paso de Palio, que transporta la imagen de la Virgen o Dolorosa vestida para la ocasión.

La-Sentencia-Macarena-(12)Son acompañados por bandas musicales muy populares en todos los pueblos de Andalucía. Los pasos de Misterio y pasos de Palio son transportados por los costaleros. Estos se forman en cuadrillas de 30 a 40 jóvenes pertenecientes a cada hermandad, que literalmente cargan estos pasos sobre el lomo de sus costados, representando para ellos un acto de sacrificio y penitencia. También les cuento que, desde el Domingo de Ramos, podemos ver por las calles de Sevilla un promedio de ocho procesiones diarias y que el momento cumbre de la Semana Santa es la “Madrugá”, palabra cortada que la definen los sevillanos como el acto que acontece en una noche mágica (madrugada del Viernes Santo).

Santa-Marta-(2)Es una labor constante de todo el año donde intervienen los cuidadores, floristas, vestidores de imágenes, talleres de bordado, expertos en imágenes, músicos y bandas, etc., y por esa razón es que vemos grandiosos resultados. Estuvimos haciendo un levantamiento de las imágenes religiosas que adornan los altares de nuestras iglesias en la Ciudad Colonial. Debo comentarles que las tallas son hermosas y de gran valor para nuestro patrimonio religioso y cultural. También documentamos cómo salen esas imágenes en Semana Santa y de cuál iglesia.

Sin pretender tener una Semana Santa como la Sevillana, debemos reorganizar el patrimonio que tenemos, reestructurar la forma de exposición permanente de las imágenes en sus altares y que esto sirva de disfrute para todos aquellos feligreses y visitantes que desean contemplarlos o para los que deciden pasar en la ciudad las fiestas santas y disfrutan de los montajes procesionales. Igual que en Sevilla, tenemos dos reinas y protectoras: la Virgen de la Altagracia y la Virgen de las Mercedes. Entiendo que ambas deben salir en Semana Santa. Lo que propongo es hacerlo mediante un plan estratégico, bien pensado, consultado y a su debido tiempo. Esto aportaría dinamismo a la zona colonial y crearía nuevamente ese ambiente mágico que vivíamos en familia al momento de ver las procesiones, tal como eran en los tiempos de mis abuelas.