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Avatares y Lunas: Una cuestión filosófica

AVATARES Y LUNAS.

 

PARA PODER HABLARON CON PROPIEDAD DE ESTO (que no es que me paguen por hacerlo pero hay un cierto respeto por el público que nosotros, los columnistas serios debemos de tener, no?), he estado leyendo en paralelo todos estos meses libros enjundiosos y detallados del mundo digital, de todo lo que empieza con  “ciber” y de los millennials y demás generaciones que nos han invadido como la verdolaga.
Es decir, que he decidido subirme al tren, no sea que me quede como Penélope y encima “analfabeta digital”, que no faltaba más. Pero “en paralelo”, y esto es importante pues las cosas no deben forzarse y demasiado de estas novedades modernas es peligroso para la sanidad mental. Así que con mi adorado David Foenkinos y su Biblioteca de los libros rechazados en una ventana del Kindle, y en la otra Darknet de Matthew Mather, creo que puedo contaros un poco del rollo en que estamos metidos.
A ver, ¿Matthew Mather quién es? Pues yo tampoco lo sabía hasta que me topé con esta novela de ¿tecnología-ficción? pero también de acción, intriga, futuro, actualidad, teoría de la conspiración, etc. Mather, hace más de 20 años trabajó en la Universidad de McGill en Montreal en el Centro de Máquinas Inteligentes…sí, lo que hoy llaman inteligencia Artificial. (Os lo repito, esto del mundo digital va demasiado rápido para mi gusto).
Pues este señor, con conocimiento de causa, ha escrito una trepidante novela que nos lleva de Londres a Nueva York a Hong Kong a Montreal y al darknet (que no es otra cosa que el Internet donde no se puede navegar con Google, como una especie de mundo paralelo donde pasan un montón de cosas interesantes y peligrosas pero que los simples mortales no nos enteramos). Jake, el protagonista, trabaja en un fondo de inversiones en Nueva York que es intervenido por el Gobierno. Al mismo tiempo, en Londres, su mejor amigo Sean es aplastado por un autobús mientras llamaba a Jake desde una cabina telefónica. Y en Hong Kong, Shen Shi cae por el hueco de un elevador.
¿Qué tienen en común Sean y Shen Shi? Que han detectado una “conspiración” de Corporaciones Autónomas Descentralizadas -exacto, sin seres humanos- que están disrumpiendo los mercados mundiales. Y a la vez, una red de asesinatos por apuestas, usando criptomonedas (las de jugar, las llamo yo, que no se cambian por dinero de verdad), manejada por esas corporaciones.
Jake y sus nuevos amigos hackers millennials deben detener el cerebro digital detrás de todo lo que sucede, contra el tiempo y contra todas las fuerzas que han sido lanzadas en su contra. Y al mismo tiempo, proteger su familia y reconciliarse con su pasado. Vaya tarea!.
Esta novela, es la nueva ciencia ficción. Si queréis saber lo que está pasando en el ciberespacio, leedla. Si no, y para vuestra  inocente tranquilidad, os recomiendo la nueva de Foenkinos, que siempre será un soplo de aire fresco.
Solamente vemos dos cosas en la gente, solía decir el padre de Jake. Lo que queremos ver, y lo que ellos quieren que veamos. Ninguna es la verdad. Y ninguna podía resumir a Sean.”  MM

EDITORIAL.

Marina Osborne
Marina Osborne
Lectora empedernida, librepensadora y en modo alguno erudita ni intelectual…
[email protected]
Twitter: @marina_osborne
Quizás la ciencia entera, pensaste, fuese solo un modo de luchar contra el terror a lo desconocido. El sueño de imponer orden al caos”.
Carlos Franz, Si te vieras con mis ojos

 

Os digo que sí, que fue un virus. Todo desapareció, desde los correos hasta los archivos
…-Y las fotos? – Ufff
…también. Todo todo ya os lo dije. -Pero tenías respaldo de todo, no? -No…
Y su cara era la imagen del abatimiento.
Miramos con pena y horror a Maruja, mientras repasábamos mentalmente nuestra propia situación, y decidíamos que al llegar a casa finalmente copiaríamos nuestras cosas en la nube o nos compraríamos una memoria externa…
Jaime, el cibernético del grupo, con mucho aplomo nos instruye sobre medidas de seguridad para evitar virus y secuestro de datos…
con delicadeza nos hace ver que el mundo es totalmente distinto al que conocíamos, y que si no sabemos de estas cosas digitales no podremos sobrevivir…
-Hombre, que no es para tanto!- protestamos. Pero en verdad terminamos la noche todos muy preocupados con esto de la era digital y tal…