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Teotihuacán, México: Ciudad de dioses

BITÁCORA.

Teotihuacán, México

Ciudad de dioses

texto Ricardo Pichardo Viñas/ fotos Ricardo Pichardo y fuente externa
Hay lugares únicos en el mundo. Sus características históricas, arquitectónicas y todo lo que hicieron antiguos pobladores, los convierten en zonas más que interesantes para visitar y descubrir.
Esta ciudad fundada por los teotihuacanos, 200 años antes de Cristo, tenía alrededor de 20 kilómetros cuadrados y fue realizada con un nivel de perfección que deja estupefactos a los arqueólogos e investigadores que hoy día se preguntan cómo estos habitantes construyeron estas pirámides, qué tipo de ingenieros o arquitectos eran estos hombres, desde dónde cargaron las toneladas de material que necesitaron para elevar todas las construcciones que se encuentran en este lugar ubicado apenas a unos 80 kilómetros del centro de la Ciudad de México.

Dentro de todas las edificaciones construidas, se distinguen las pirámides del Sol y la Luna, la primera considerada como un centro de energía universal y la segunda como fuente de fertilidad. Estas pirámides constituyen las edificaciones más atractivas de esta zona de monumentos arqueológicos declarada Patrimonio de la Humanidad por Unesco en 1987.
La pirámide del Sol, es considerada uno de los pocos centros de energía de todo el universo. Los visitantes, una vez en la cima de esta impresionante edificación, levantan sus manos, cierran los ojos y se quedan por unos segundos en esta posición, dicen que la energía del quinto elemento, que es el sol, llena de vigor, todo el cuerpo. Se han colocado pasamanos para ayudar a las personas a subir los 238 peldaños.
La Calzada de los Muertos es una avenida que atraviesa toda la ciudad. Se conoce con este nombre, pues en sus márgenes se levantaron templos, que luego se convirtieron en tumbas de gobernantes.

Es necesario atravesarla, para apreciar toda la ciudad. Al final llegamos a  la pirámide de la luna, esta al lado norte de la zona. Es más pequeña que la del sol y por igual se puede escalar, con mucho cuidado, al tope y desde allí contemplar todo el complejo. En 1980, la NASA se da cuenta que todas las edificaciones de este lugar se construyen según las constelaciones, de los planetas.
Cada 21 de diciembre se celebra el solsticio de invierno, el planeta Venus se alínea con la pirámide de la Luna. Ese día en la noche llegan cientos de personas y se colocan alrededor de esta edificación a pedir sus deseos, puesto que según el calendario azteca, es el día de Año Nuevo, contrario al calendario gregoriano que utilizamos en la actualidad. Hasta el día de hoy siguen las investigaciones arqueológicas en este lugar. De lunes a viernes decenas de arqueólogos trabajan buscando elementos que arrojen más luz acerca de esta interesantísima civilización.