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“Neuro-gym”: fuerza mental

BODY AND SOUL.

HABLA EL EXPERTO

Experto:  Pedro Moreno (clinicamoreno.com)
¿Se siente mal desde hace un tiempo? ¿Siente con frecuencia ansiedad, tristeza, culpa, rabia o miedo? ¿Está así, sobre todo, a partir de sufrir cambios importantes en su vida? ¿Se nota desbordado por todo y por nada al mismo tiempo? Estas preguntas son respondidas en un interesante reportaje hecho por la destacada periodista María Jesús Ribas al doctor en psicología Pedro Moreno, quien ejerce como psicólogo clínico en el Servicio Murciano de Salud (este de España). Este profesional conoce bien lo que significa sentirse así, no solo por su experiencia profesional, sino también porque él mismo tuvo que enfrentarse, hace unos años, a uno de los momentos más difíciles de su vida: el fallecimiento de su madre, debido a una presunta negligencia médica. Pedro Moreno encontró que la salida de su tormenta emocional no estaba en cerrarse a la vida, sino precisamente en abrirse a ella, aprendiendo a cultivar una actitud amable y compasiva hacia el momento presente y las emociones que lo acompañan, por amenazantes que puedan parecer.
Este doctor en psicología (www.clinicamoreno.com) ayuda desde entonces a sus pacientes siguiendo este enfoque, en la terapia individual o en los cursos que organiza sobre cómo recuperar el equilibrio emocional.

El experto ha escrito el libro “Abrirse a la vida”, en el que indica que la felicidad auténtica es el estado de plenitud que surge de calmar y comprender nuestra propia mente y, en la medida en la que estabilizamos esa calma y comprensión mental, a modo de gimnasia mental o “neuro-gym”, aprendemos a navegar sobre las dificultades de la vida, sin ahogarnos en ellas.

“Neuro-Gym” aumenta nuestra mente para hacer frente a los momentos difíciles de la vida, con el objetivo de alcanzar una felicidad auténtica”.

“Entonces podemos ser felices en la salud y en la enfermedad, en los momentos duros y en los momentos amables. Esa es la felicidad auténtica, la que no depende de las circunstancias que te toca vivir”, señala Moreno a Ribas.
Según este psicólogo, las emociones tienen su origen “en la mente, que debemos entrenar para el equilibrio emocional, ya que de otro modo la felicidad auténtica será imposible, porque estaremos en una montaña rusa de emociones, con altibajos continuos, según nos vaya la vida”. Una de las formas que propone Moreno para entrenar la mente, aprender a estabilizarla y comprender su funcionamiento, y de ese modo conseguir que las emociones se canalicen por sí mismas, consiste en accionar una serie de ejercicios prácticos, de los que aporta algunos ejemplos.

REGISTRO COTIDIANO DE LAS EMOCIONES.

Según explica, para hacer este ejercicio denominado “diario emocional”, tan solo hay que anotar en un cuaderno lo que nos ocurre cuando nos encontramos mal, no importa por el motivo que sea, respondiendo a estas preguntas:
Situación: ¿Dónde estabas, con quién, qué hacías y qué estaba pasando “justo antes” de sentirte mal?
Pensamientos: ¿Qué pensamientos han venido a tu mente después de lo que ha pasado? ¿te venía alguna imagen mental? ¿te reprochabas algo? ¿pensabas que algo podía ir mal?
Emociones: ¿Te sentías triste, nervioso, con miedo, enfadado, culpable? ¿te asustaba alguna sensación de tu cuerpo? ¿te imaginabas algo que te hacía sentir aún peor?
Mi reacción a la experiencia: ¿Intentabas bloquear, suprimir o modificar de alguna forma lo que sentías o pensabas en ese momento? “Este ejercicio es fundamental para conocernos mejor a nosotros mismos y tener una posibilidad de modificar cosas importantes de nuestra forma de hacer frente a los momentos difíciles”, enfatiza el doctor Moreno.

UN DIARIO DE LA GRATITUD. 

“Podemos dar las gracias cada día por muchas más cosas de las que nos imaginamos, aunque lo típico es que esas cosas positivas las demos por merecidas, sin más, y no les demos valor, pero son muy valiosas y muchas veces solo lo reconocemos cuando ya no están”, señala Moreno.
Este doctor en Psicología expone algunos ejemplos cotidianos de cosas muy valiosas que podemos agradecer cada día:
• Agua para beber y asearse.
• Comida para el mediodía, desayuno y cena.
• Dedos en las manos.
• Piernas para caminar.
• Brazos para abrazar.
• Ojos en la cara para ver las cosas bonitas a tu alrededor.
• Oídos para escuchar música.
• Pulmones para respirar.
• Aire con oxígeno suficiente para seguir vivo.
• Corazón para llevar el oxígeno a todo tu cuerpo.
• Un cerebro sano.
• La capacidad de leer.
• Inteligencia para buscar la felicidad.
Moreno recomienda agradecer cada día todas aquellas cosas que, si no las tuviéramos, haría que nuestra vida fuera peor, como los gestos amables que recibimos de otras personas, las sonrisas y los ofrecimientos de ayuda, aunque sean tan sencillos como acercarte el pan durante la comida.

UN PASEO EN LA NATURALEZA.

Pedro Moreno recomienda, si no hay un problema de salud que lo impida, caminar 30 minutos diarios. Moreno aconseja salir a pasear por algún parque o jardín lo suficientemente grande y aislado como para desconectarnos del ajetreo de la ciudad, inmersos en la naturaleza y dejando atrás las preocupaciones y tareas pendientes.

EDITORIAL.

Ricardo Pichardo
En días pasados recordé una columna que titulé igual a esta, en el periódico. A pesar de que hace tres años continúa tan actual que decidí reproducirla en este espacio.  En ese momento abundaba sobre la necesidad que muchas veces tenemos de buscar la “quinta pata al gato” y encontrar siempre algo con qué sufrir.
Parece que no aceptamos que todo puede ir bien. Necesitamos un antídoto para contrarrestar todo aquello que está arraigado en un rincón de nuestro inconsciente que nos hace dudar y no disfrutar del momento en que vivimos. Basta con hacer un inventario diario de nuestros pensamientos para advertir que la mayoría de todo el repertorio tiene un enérgico componente negativo.
Una cosa es que el dolor y ciertas circunstancias del destino nos enseñen a madurar y aprender lecciones de vida muy necesarias en nuestro camino, y otra es buscar, donde no hay, el elemento que eclipse del bienestar al cual estamos llamados. La invitación es cambiar el rumbo.
Inicia con aceptar que eres merecedor de lo bueno que te pasa. Recibe sin explicaciones ni pretextos  “solo porque sí”, que tienes, no solo el derecho, sino el deber de vivir en el justo potencial que Dios ha puesto en ti. ¡Adelante!