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Desde mi Atanor: Abre tu corazón antes de que el cirujano lo haga por ti

DESDE MI ATANOR.

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“No soy capaz de pensar en otra cosa más que en esa fascinante mujer, parece que la veo por doquier y, al tenerle cerca, los latidos de mi corazón se aceleran, todo se enciende, me sudan manos y pies, me convierto en un manojo de nervios… todo un acontecimiento sensorial”. (Daniel).
¿Sentimientos ocultos? ¿Cerrazón del corazón? ¿Sufres porque tus sentimientos no son correspondidos? ¿Consideras esa relación como algo imposible? ¿Temes declararte? ¿Te encuentras dentro de una relación tóxica? O en una relación de dos, ¿sólo la estás viviendo tú?
Toda emoción o sentimiento que no le damos salida, no lo dejamos fluir. Nos resistimos, “guardamos y tiramos en el fondo del mar la llave que los puede liberar, que nos puede liberar”, van a afectar diferentes órganos de nuestro cuerpo acorde a la emoción que estemos sintiendo, sobre todo el corazón, sistema sanguíneo, arterial y toda situación coronaria, que son los que tienen que ver con nuestra alegría de vivir. Esto, confirmando nuestro postulado de que las enfermedades tienen su origen en emociones estancadas, mal conducidas. La tristeza, desolación, pesimismo, dolor, enojo, tensión o estrés, celos, resentimientos, envidia, miedos, sensación de soledad, situaciones no resueltas del pasado, psicorrigidez o hacer resistencia a algo o a alguien, va a afectarnos físicamente, pues son emociones contenidas, no expresadas, las cuales, al no dejar fluir, provocan bloqueos y desequilibrio en nuestro sistema, mismas que actúan como si fueran una bomba de tiempo a punto de estallar y es ahí donde aparece la desarmonía física provocada por bloqueos autogenerados.
Te ha pasado que te enteras de que alguien que conoces –muchas veces una persona joven, saludable, deportista– ha muerto de un ataque cardíaco o derrame cerebral? ¿Cómo?, ¿tan joven?, ¿deportista?, ¿saludable? Te niegas a creerlo, simplemente no le encuentras la lógica… aquí está la respuesta, no hacemos nada con activar nuestro físico, si nuestras emociones permanecen encerradas, confinadas al olvido. Debe haber un balance entre cuerpo físico, mental y emocional. Si no permito que la alegría fluya, de la misma manera se refleja en mi organismo, afectando él o los órganos que están relacionados con este sentimiento.
Otras de las causas que puede afectar el corazón es prestar demasiada atención a la materia; personas que pasan sus vidas estresadas, realizando esfuerzos desmesurados por tener y mantener una posición material y social que les permita navegar en este mundo tan físico y, de paso, ese río de vida se ha llevado consigo sus alegrías, la pasión por vivir, están aquí solo cumpliendo compromisos familiares, sociales, profesionales… esas personas son candidatos potenciales a desarrollar una enfermedad coronaria. El ser humano es holístico –mental, emocional, físico, espiritual y etéreo– en él se encuentra un todo completo como universo. Manteniendo estos estratos estables, balanceados, logramos la armonía. Si, en cambio, ponemos mayor atención a sólo una de estas vertientes, provocamos un desequilibrio.
¿Cómo ayudo a sanar, a prever?
• Vive, no sobrevivas
• Sé libre y feliz HOY, probablemente esta sea la única oportunidad que tienes para serlo.
• Expresa tus sentimientos ahora; tal vez mañana sea demasiado tarde.
• Libera la necesidad de tener razón, el ego, el orgullo, el perfeccionismo. Disfruta amablemente cada instante que te presenta la vida.
• Dedícate tiempo de calidad.
• Sé tolerante y abierto; permite que se manifiesten los regalos que el universo tiene para ti .
• Ámate, sé dulce contigo.
• Deja de preocuparte tanto por todo.
•¿Qué te complace? ¡Hazlo! ¡No esperes más!
Paz y bien, amor infinito.
Continúa…

EDITORIAL.

jacquelineSantos

¿Has escuchado la frase “Enamorarse entre las tripas”? Se refiere a cuando te enamoras y, por alguna razón, no expresas abiertamente tus sentimientos, mismos que alojas en tu interior, quemándote cual fuego abrazador.
¿Te ha pasado alguna vez? Nadie está exento de ello…
Si eres correspondido, aún sea con una sonrisa o un gesto empático… ¡fabuloso!, te hicieron el día. Tan sólo esto y el favorable intercambio energético, te hacen producir oxitocina –la hormona del amor– estrógeno, testosterona, serotonina, progesterona y todas aquellas sustancias actuantes en ambos sexos que servirán como mensajeros químicos para sacudir todo nuestro ser, produciendo emociones de deseo y excitación, lo que provocará una sincronía entre cuerpo y cerebro, conduciéndonos hacia un máximo bienestar.